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Gatos y bebés: amigos en 6 pasos

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La llegada de un bebé a casa es siempre un acontecimiento feliz para la familia, pero que puede resultar estresante para nuestro gato.

Cualquier cambio brusco en el entorno, puede ser interpretado por el gato como una amenaza que puede desencadenar estrés y ansiedad.

En este sentido, no cabe duda que la llegada de un bebé supone muchos cambios en los hábitos de la familia, cambios en las habitaciones y mobiliario, el propio bebé traerá nuevos olores y sonidos, visitas de familiares, etc…

La mayoría de gatos se adaptarán rápidamente al bebé. Según su carácter, unos se quitarán de en medio, retirándose a un lugar que consideren seguro y tranquilo y solo después de un tiempo iniciarán movimientos progresivos de aproximación, otros más afectivos buscarán desde el primer momento contacto y afecto.

Pero hay un pequeño porcentaje de gatos más tím />los que la llegada del bebé puede suponer una fuente de estrés importante.

Es absurdo pensar que un gato puede sentir celos del bebé, la realidad es que el bebé y los cambios que se producen en el hogar, causan miedo y estrés en algunos gatos.

Algunos gatos sufren mucho cuando no pueden hacer lo que necesitan o no pueden evitar aquello que les asusta.

Esto puede ocurrir por ejemplo, cuando la habitación que vamos a dedicar al bebé era su lugar de descanso favorito o cuando los lloros del bebé asustan a nuestro gato.

Si por cualquier razón, el gato no es capaz de adaptarse a la nueva situación, se volverá más inactivo, dejará de hacer conductas que antes eran habituales y usará menos partes de la casa.

El estrés también puede cambiar su comportamiento, evitando el contacto con los miembros de la familia, se puede volver más irritable e incluso agresivo.

En otras ocasiones los gatos bajo situaciones de estrés empiezan a marcar con orina.

Por tanto, el primer paso para evitar cualquier problema de comportamiento en el gato será asegurar que se adapte progresivamente a los cambios en el entorno que conllevan la llegada del bebé.

Antes de que el bebé llegue a casa:

Planificar los cambios en el territorio: la habitación del bebé debe prepararse durante el embarazo.

Debe permitirse que el gato investigue gradualmente los nuevos objetos, como el cambiador o la cuna para que se de cuenta que no son peligrosos y los acepte como parte de su territorio.

Hay que tener en cuenta que superficies confortables y situadas a cierta altura, como una cuna o un cambiador, pueden ser muy atractivas para nuestro gato y puede querer utilizarlas para dormir y descansar en ellas.

Si no deseas que el gato utilice estos objetos, cúbrelos con papel adhesivo. A los gatos no les gustan las superficies pegajosas y por tanto las evitan.

Tampoco les gustan las superficies inestables, por lo que otra idea es calzar una de las patas de la cuna para que cuando el gato se suba, la cuna se mueva bruscamente, lo que hará que el gato la rechace. Otra posibilidad es cubrir la cuna o el moisés con una red.

Usando estos trucos antes de que el bebé llegue a casa, haremos que estos objetos dejen de ser acogedores y que nuestro gato aprenda que no son sitios adecuados para el.

Si los cambios suponen que hay que mover el comedero, bebedero, arenero o sus zonas de descanso, deben proporcionarse sitios alternativos y permitir que se adapte a ellos antes de la llegada del bebé.

Para los gatos son muy importantes los olores, durante el embarazo podemos impregnar zonas de la casa con la futura colonia del bebé.

Después del parto y mientras estés en el hospital, es recomendable que alguien lleve ropas y objetos con el olor del bebé a casa para que el gato pueda acercase a ellos y acostumbrarse al olor.

Debe tenerse en cuenta el comportamiento del gato: si reacciona mal al olor, reaccionará mal al bebé.

Lo normal es que reaccionen con curiosidad, siempre es bueno acompañar estos momentos con una caricia o alguna golosina para que relacionen la presencia del bebé con algo positivo.

Deben evitarse este tipo de situaciones.

Cuando el bebé llega a casa:

La primera regla y fundamental es que nunca hay que obligar al gato a entrar en contacto con el bebe.

Salvo que sea muy sociable, lo normal es que el gato, con todo el alboroto que se forma, se esconda, sobre todo si además hay visitas.

Cuando todo se calme, debemos permitir que se acerque gradualmente, por su propia iniciativa y siempre bajo nuestra supervisión.

Hay que tener muy en cuenta que un recién nacido, hasta los 6 meses de vida, no puede mover la cabeza ni darse la vuelta en la cuna. Por ello puede resultar peligroso un gato que buscando calor, decida echarse una siesta cerca de la cara del bebé y dificulte su respiración.

Cierra la puerta de la habitación cuando el bebé esté durmiendo.

Las feromonas sintéticas ayudan a que el gato se familiarice con la nueva situación. Deben utilizarse hasta que los gatos estén totalmente adaptados.

La mayoría de gatos se acostumbrarán a la nueva situación sin problemas. Pero si el gato reacciona con miedo, ansiedad o agresividad, significa que no está siendo capaz de adaptarse a la situación. Otro signo de estrés es cuando el gato marca con orina la cuna o el cambiador del bebé.

En estos casos es siempre mejor pedir consejo a un veterinario.

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Gatos y bebés: grandes amigos

La mayoría de los gatos se llevan bien con los bebés. Además, su convivencia no será fuente de problemas, sino que beneficiará al niño: vivir con un felino refuerza el sistema inmunitario infantil, potencia la autoestima de los críos, fomenta su sentido de la responsabilidad y hasta puede promover el hábito de la lectura en el pequeño.

  • Es sencillo cómo gatificar la casa, para hacerla más relajante para los gatos y reducir su estrés ante la llegada de un bebé.

Pero el recién nacido no solo pondrá patas arriba la vida de los padres recientes, también transformará el día a día de los felinos, que necesitarán la ayuda de sus dueños para adaptarse al pequeño. "Debemos tener en cuenta que la llegada de un bebé a la familia implica un importante cambio de rutinas para el felino", explica la asociación Gatos.

La vivienda es para los gatos su mundo entero. Cualquier cambio puede suponer un motivo de estrés o miedo en los felinos. Entonces, ¿cómo hacer que la convivencia en el hogar, con gatos y bebé, sea buena y que toda la familia, humana y peluda, esté contenta? Los siguientes trucos ayudan a que se logre una buena convivencia entre padres recientes, felinos y recién nacidos.

1. Un embarazo seguro con gatos

La toxoplasmosis es probablemente uno de los principales miedos de las mujeres gestantes que conviven con un gato. De hecho, el 13% de los abandonos de felinos en España se producen durante el embarazo de la mujer, según un informe de la Fundación Silvestre.

Sin embargo, un extenso estudio publicado en la revista médica especializada British Medical Journal, una de las principales investigaciones sobre el contagio de la toxoplasmosis en esta etapa, desmiente de forma tajante que haya una asociación entre vivir con gatos durante la gestación y el contagio de la toxoplasmosis. En otras palabras: el embarazo con felinos en casa no solo no es peligroso, sino que estos animales pueden ayudar a la gestante a liberarse del estrés. Entonces, ¿cuáles son las principales fuentes de contagio del parásito de la toxoplasmosis?: el contacto con suelo contaminado, comer carne cruda o ingerir frutas y verduras no lavadas.

"De cualquier modo, para quedarnos más tranquilos, conviene acudir al veterinario, comprobar que el gato está sano y evitar las salidas al exterior del felino durante la gestación", añaden los expertos de la asociación Gatos. Otra medida que proporcionará mayor tranquilidad durante el embarazo es limpiar el arenero de los felinos con ayuda de unos guantes o que sea otra persona la que se encargue de esta tarea. Estas son pautas sencillas y que permitirán a la mujer disfrutar de una feliz espera con su querido amigo de cuatro patas.

Preparando a tu gato

A la hora de preparar al gato para la llegada del bebé, es importante centrarse en dos cosas principales:

    Introducir poco a poco al gato a las nuevas experiencias, los horarios, las vistas, los son >Tu horario será muy caótico cuando llegue el bebé. Planifica ahora cuando serás capaz de alimentar a tu gato, limpiar su caja de arena y darle un poco de atención y jugar con él. Comienza a cambiar poco a poco el horario de tu gato, para que él ya esté acostumbrado a él cuando llegue el bebé. Si es necesario, compra un alimentador automático con un temporizador (que puedes encontrar en cualquier tienda de mascotas), con el fin de mantener los horarios de alimentación regulares y predecibles.

Minimiza los cambios en la atención

No caigas en la tentación de darle a tu gato una atención especial en las semanas previas al parto. Esto sólo le creará una decepción más grande cuando nazca el bebé y, de repente, reciba menos atención por tu parte. Es mucho mejor empezar a reorientar los mimos y el tiempo de juego con tu gatito, con el objetivo de acostumbrarle a unos tiempos que probablemente serás capaz de mantener una vez que llegue el bebé.

Si la habitación del bebé estará fuera de sus límites

Saca de la habitación del bebé los muebles en los que a tu gato le encanta sentarse para que pueda tener acceso a ellos cuando llegue el bebé. Mantén cerrada la puerta de la habitación del bebé para restringirle el acceso. Coloca una cama cómoda o un árbol para gatos justo al otro lado de la puerta. Mantén un bote de golosinas en el cuarto del bebé. Cada vez que entres, deja un par de golosinas en la cama del gato. Después de que nazca el bebé, cuando pases a cambiarle de pañales o darle de comer, de vez en cuando echa una golosina en la cama del gato. Esta práctica hará que tu gato esté feliz de estar cerca del bebé mientras se le recompensa por permanecer fuera de la habitación. Si intenta colarse en la habitación del bebé, sólo retírale suavemente. No le castigues ni le regañes, ya que esto podría hacer que él se vuelva temeroso o agresivo hacia ti o el bebé.

Si la habitación del bebé será accesible para él

Antes de que llegue el bebé, coloca unas cuantas latas de refrescos vacías rellenas de monedas de un céntimo en el borde de la cuna. Si tu gato intenta saltar, el ruidoso resultado desalentará futuras visitas. Coloca también una cama para gatos o un árbol para gatos dentro de la habitación del bebé. Utiliza la técnica de las golosinas en su cama descrita anteriormente para recompensar a tu gato por estar cerca del bebé pero mantenerse alejado de la cuña.

Prepararle para los son >Todas las nuevas cosas del bebé que entran en la casa olerán extraño o incluso asustarán a tu gato. Quita el envoltorio de los juguetes y los artículos del bebé y preséntaselos a tu gato de uno en uno o de dos en dos. Coloca los nuevos artículos del bebé cerca del plato de comida de tu gato y déjalos allí durante unos días. De esta manera, tu gato los conocerá al estar en una situación clave, y será recompensado con su comida por acercarse a las cosas nuevas. También puedes empezar a usar un poco de lociones, champús y cremas del bebé en ti mismo para que tu gato las asocie a una persona cercana.

Para algunos gatos, los bebés parecen alienígenas del espacio exterior. Ellos huelen, suenan, parecen y actúan de manera diferente a las personas adultas. Así que descarga por Internet algunos sonidos de bebés, y reprodúcelos mientras tu gato está comiendo y cuando te echas la siesta o juegas con él. Al principio, reproduce los sonidos a un volumen muy bajo. A medida que tu gato se vaya sintiendo cómodo con esos sonidos, puedes aumentar gradualmente el volumen durante un par de semanas hasta que llegues a un nivel realista de ruido.

Para ayudar a tu gato a acostumbrarse a los movimientos infantiles, pasa un rato cada día arrastrándote y tumbado en el suelo, corriendo por toda la casa y jugando con juguetes de bebé. Prepárate para alabar a tu gato o darle una golosina si se acerca a ti, en cambio, si opta por mantener las distancias, está bien, no le fuerces a acercarse.

Comienza a acostumbrar a tu gato a los dedos del bebé ahora. De manera muy suave, dale unos empujones, unas palmaditas o unos pellizcos, a modo de juego. A continuación, dale inmediatamente una deliciosa golosina o directamente su cena. Juega a esto con él por lo menos dos o tres veces al día hasta la llegada del bebé.

Una vez que nazca el bebé, ayuda a tu gato a disfrutar estando cerca de él. Ofrécele un montón de golosinas, elógiale o juega con él cada vez que vaya hacia ti estando cerca del bebé, pero no le obligue a acercarse. Detén las alabanzas y las recompensas cada vez que tu gato se aleje del bebé.

Cuando tienes invitados

Un nuevo bebé significa frecuentes visitas de amigos y familiares. Los gatos nerviosos preferirán permanecer en una habitación tranquila con la puerta cerrada cuando lleguen los invitados. Durante las visitas, vigila periódicamente a tu gato y ofrécele golosinas o un par de minutos de juego. Si parece ansioso, deja que se quede en un sitio tranquilo hasta que tus visitas se vayan. Asegúrate de que tu gato tiene acceso al agua, la comida, algo cómodo sobre lo que descansar y una caja de arena, mientras que él está en la «sala de relax».

2. Rutinas para el gato y el bebé

"Todos los gatos se beneficiarán un poco de la preparación durante el embarazo que les ayude a entender la llegada del bebé", dice la Sociedad Contra la Crueldad Hacia los Animales. Esta preparación es en especial importante para los felinos que no están acostumbrados a lidiar con niños pequeños en casa.

La rutina del hogar se transformará en caos una vez que llegue el bebé. Por ello, conviene planificar con la pareja cuáles serán las horas más sencillas para alimentar al gato o para jugar con él, ponerlas en marcha y respetarlas una vez que el recién nacido ya esté en casa.

3. Acostumbrar al gato al bebé

Los felinos necesitan prepararse a la llegada del bebé. Por ello, es importante introducir de forma paulatina en su vida los ruidos, rutinas diarias e incluso olores (lociones, jabones, etc.) con los que necesitará convivir una vez esté el niño.

¿Un truco? Conviene establecer una relación positiva entre el gato y estos nuevos elementos cotidianos. ¿Cómo? Con juegos, caricias, mimos y sabrosas recompensas comestibles. "Podemos dejar cerca del felino los juguetes del bebé o colocar los nuevos accesorios del niño cerca del área de comida o de descanso del animal, para que se familiarice con ellos", dicen los expertos. También es recomendable usar un poco de loción infantil o colonia del bebé sobre nuestro propio cuerpo. Esto los hará más familiares para los gatos de casa.

4. Los cambios para el gato, antes del bebé

¿Necesitará cambiar el área de comida o arenero del felino una vez que llegue el bebé al hogar? Si la respuesta es afirmativa, hay que hacer estas modificaciones antes de su nacimiento. De este modo, se reducirá el estrés y la incertidumbre del animal cuando el pequeño ya esté en el hogar.

5. Atención y cariños para el gato

Los gatos necesitan a sus humanos y seguirán haciéndolo una vez que el bebé llegue a casa. Sin embargo, las necesidades del recién nacido harán complicado dedicar tanto tiempo a los felinos. Por eso conviene acostumbrar a los gatos a su nuevo horario de juegos. ¡Sin descuidarlo!

No es una buena idea duplicar los cariños hacia el felino durante las semanas previas al nacimiento del niño: es mucho mejor establecer rutinas de juegos y mimos con antelación y tratar de respetarlas tras la llegada del pequeño.

6. ¿Podrá entrar el gato en la habitación del bebé?

¿Podrá entrar el gato en la habitación del bebé? Esta es una pregunta que conviene resolver antes de la llegada del niño y respetarla entre todos.

Si la respuesta es que no, es aconsejable preparar la habitación del bebé con tiempo y cerrar su paso a los gatos antes del nacimiento.

¿Tiene más consejos para preparar la llegada del bebé con gatos en casa? Puede compartirlos en la sección de comentarios. ¡Gracias!

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