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Cómo evitar que los parásitos ataquen a tus gatos

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Los cachorros de gato son los más propensos a padecer parásitos en su intestino, sobre todo, los que tienen acceso al exterior,

  • Autor: Por CAROLINA PINEDO
  • Fecha de publicación: 31 de diciembre de 2013

Largos, redondos, planos o microscópicos. Los parásitos que se alojan en el intestino del gato pueden tener distinto aspecto, pero todos resultan perjudiciales para la salud del felino. Este artículo recoge pautas para prevenir la aparición de los parásitos intestinales del gato, explica cuáles son los felinos más propensos a padecer parásitos intestinales, cuál es el tratamiento y cómo prevenirlos.

Enfermedades intestinales en gatos

Las enfermedades intestinales del gato pueden prevenirse a través de la desparasitación y el control veterinario

Nombres impronunciables, como Toxoplasma gondii o Echinococcus granulosus, esconden tras de sí parásitos capaces de invadir al felino y provocarle vómitos y diarreas.

"Hay gatos que aparentan no tener síntomas, aunque tengan parásitos intestinales, pero el sistema inmune puede verse afectado a la larga", explica Imanol Sagarzazu, veterinario. Los parásitos del gato se eliminan a través de las heces. Por ello, si los dueños detectan su presencia en ellas, es importante consultar al veterinario cuanto antes.

Gatos más propensos a tener parásitos intestinales

Ciertos felinos son un blanco más fácil para los parásitos que habitan en el intestino. Es el caso de los cachorros, que si proceden de la calle, "casi el 90% de los las crías felinas suelen tener parásitos intestinales", según cifra Sagarzazu.

Este porcentaje disminuye hasta un 2% si el cachorro felino tiene una madre libre de parásitos en el momento de su nacimiento, ha venido al mundo en un entorno doméstico y no tiene acceso al exterior de la vivienda.

La razón de que los cachorros felinos tengan más posibilidades de quedar infectados por parásitos intestinales es que se pueden contagiar a través de la placenta o de la lactación de su madre, si está contaminada. Por otro lado, si los gatitos tienen acceso al exterior pueden entrar en contacto con hierba contaminada de larvas de parásitos.

El organismo de los animales jóvenes que nunca han estado expuestos a parásitos no ha creado defensas para combatir su presencia. Por ello, los cachorros de gato o de perro son más susceptibles de infectarse. "Los felinos enfermos pueden resultar más susceptibles de infectarse con parásitos internos y de padecer diarrea por su presencia", comenta Vanessa Carballés, veterinaria experta en felinos.

Contra las enfermedades intestinales del gato: desparasitar

Los veterinarios recomiendan la desparasitación interna del gato cada tres meses

Los gatos adultos caseros que se someten a desparasitaciones internas periódicas en el veterinario son la población felina menos propensa a contraer parásitos intestinales.

No obstante, si el intestino de un felino adulto queda infectado de parásitos, puede ocurrir que su organismo se regule y elimine parte de ellos a través de las heces. No obstante, a los 15 días puede tener síntomas (como diarrea) a menos que se le desparasite.

Los síntomas de un gato con parásitos intestinales pueden pasar desapercibidos o bien ser similares a los de una gastroenteritis. Solo los felinos que tienen una gran cantidad de parásitos en su intestino padecen diarrea, deterioro de su pelaje, vómitos, pérdida de peso y abdomen dilatado (cachorros muy invadidos por los parásitos).

En el caso de que el polizón sea el microscópico Toxoplasma gondii, ni siquiera se detectan signos externos en el gato, aunque sea hospedador de este animal.

Parásitos intestinales del gato: tratamiento y prevención

Un felino invadido por parásitos en su intestino precisa, para quedar limpio, un tratamiento antiparasitario en formato de pastillas o jarabe, que debe prescribir el veterinario. Los gatos eliminan los animal de su intestino a través de sus heces. Por ello, los análisis coprológicos del felino infectado determinarán cuándo tiene libre el intestino de molestos visitantes.

La mejor forma de prevenir la presencia de polizones intestinales es la desparasitación periódica del gato. Los veterinarios recomiendan que las personas que conviven con un gato le practiquen una desparasitación interna cada tres meses.

Un plan personalizado para desparasitar al gato sería lo más recomendable, explica Carballés: "Si el gato sale a la calle necesitaría un tratamiento mensual, pero, si no accede al exterior, basta proporcionárselo cada tres meses, como medida preventiva", dice la veterinaria.

Otras vías de entrada de parásitos al intestino del gato son la carne cruda o las heces de otros animales contaminados. Por ello, conviene evitar que el felino entre en contacto con este tipo de alimentos y de deshechos corporales.

Tres parásitos internos frecuentes en el gato

Toxoplasma gondii. Es un parásito intestinal unicelular. Produce una enfermedad que se conoce como toxoplasmosis.

Giardia spp. Se trata de un parásito unicelular. Puede vivir en el intestino de los animales y las personas.

Toxocara canis y Toxocara cati. Los adultos de este parásito son gusanos grandes y blanquecinos, que se alojan en el intestino delgado de los animales de compañía y les provocan diarrea.

Contagio de parásitos intestinales de gatos a personas

El contagio de parásitos intestinales de gatos a personas es "muy poco frecuente", asegura Sagarzazu, quien matiza que suele ocurrir en casos de personas que viven en condiciones insalubres, con muchos felinos que salen al exterior.

El contagio de parásitos intestinales entre gatos y personas se produce por vía oral y puede ocurrir cuando se limpia la bandeja de arena del gato, donde hace sus necesidades. Pero un felino con un control sanitario adecuado es poco habitual que contraiga parásitos intestinales.

No obstante, es recomendable que las personas que viven con gatos mantengan ciertas pautas higiénicas, como lavarse las manos tras manipular la bandeja higiénica o antes de comer.

Tipos de parásitos

Existen muchos tipos de parásitos, pero se pueden clasificar en dos grandes grupos:

  • Los parásitos internos: este tipo de parásitos se alojan en el tracto gastrointestinal u otros órganos del animal y existen varios tipos. Los más conocidos son los vermes, es decir, los gusanos o lombrices. Dentro de esta categoría encontramos, a su vez, dos tipos: los nematodos, de aspecto redondeado, y los cestodos o tenias que tienen un aspecto más plano.
  • Los parásitos externos: hay que revisar la piel del animal porque, aunque pueden detectarse a simple vista, suelen esconderse bajo el pelo. Entre estos parásitos encontramos las pulgas, ácaros, piojos o garrapatas que pueden poner en riesgo la salud de tu mascota.

Cómo saber si tu mascota tiene parásitos

Cada tipo de parásito provoca unos síntomas determinados en las mascotas, por este motivo, es importante estar atento a cualquier anomalía en el comportamiento del animal.

Para la detección de los parásitos internos es importante asegurarse de que el gato come con normalidad y no tiene problemas para defecar, ya que los síntomas se manifiestan directamente en el proceso digestivo. Estos parásitos actúan absorbiendo los nutrientes y en algunos casos la propia sangre del animal, por ello, si tu mascota tiene diarreas, anemia, vómitos o ves que pierde peso de manera notable es recomendable llevarlo al veterinario ya que podría tener lombrices o gusanos en el intestino.

La detección de parásitos externos es más sencilla ya que pueden verse en revisiones que realices en casa. Estos parásitos actúan absorbiendo la sangre del gato para alimentarse así de su huésped. Si ves que tu mascota se acicala o se rasca más de lo normal, es posible que necesite que revises su piel para comprobar que todo está en orden. Es importante prevenir este tipo de parásitos ya que pueden transmitir otras enfermedades a tus mascotas.

Cómo desparasitar a tu mascota

Si detectas síntomas de que tu gato pueda tener gusanos o lombrices, el primer paso es ir al veterinario, que te recomendará los fármacos adecuados en base al historial de tu mascota.

Las pulgas, ácaros, garrapatas y piojos sí pueden detectarse y eliminarse en casa durante el cepillado del gato. Existen peines con las púas muy finas que te ayudarán a desparasitar a tu gato y quitar la mayoría de los parásitos, pero también sera necesario desinfectar la cesta en la que duerme y limpiar a conciencia el resto de la casa para evitar que aparezcan de nuevo.

Recuerda que si detectas parásitos en tu mascota, debes utilizar guantes de protección para desparasitarla.

Además de desparasitar a tu gato cada 3 ó 4 meses, se recomienda realizar tratamientos de prevención para evitar que los parásitos ataquen a las mascotas y pongan en riesgo su salud.

Cómo evitar los parásitos externos

Existen distintas fórmulas y productos antiparasitarios que pueden ayudar a la prevención de parásitos externos. Algunos productos que puedes utilizar para proteger a tus mascotas son:

Collares antiparasitarios para gatos: estos collares específicos para gatos protegen frente a los insectos. Se trata de un delgado collar que está impregnado con sustancias que repelen a los insectos y ofrecen una protección completa y continua durante 3 meses. Basta con colocar el collar alrededor del cuello del gato para que empiece a funcionar. El collar se puede combinar con otros productos para que actúen conjuntamente y de manera eficaz.

Pipetas Parasital: son el antiparasitario más utilizado por su eficacia y facilidad de uso. En el caso de aplicación en gatos, con una ampolla será suficiente para proteger al animal. El líquido se vierte por la línea dorsal del gato y se extiende por su cuerpo evitando a los parásitos. Debes esperar unos días antes de bañar al animal para que el producto haga efecto.

Parasital polvos repelentes: es un antiparasitario muy cómodo de usar, para aplicarlo basta espolvorear directamente sobre el pelo del animal, insistiendo en los lugares dónde se acumulan los parásitos: orejas, vientre, torso, pliegues. Friccionar a contra-pelo para garantizar la penetración del producto. Aplicar 1 ó 2 veces por semana, en función de la presencia de parásitos.

Ahora que conoces algunas fórmulas para limpiar y prevenir la aparición de parásitos en tu mascota, no olvides realizar revisiones periódicas y llevarlo al veterinario si encuentras cualquier anomalía en su comportamiento.

Cómo prevenir los parásitos en perros y gatos: microorganismos internos

Los principales parásitos internos que afectan a nuestras mascotas son los gastrointestinales. Estos, además de causar enfermedades graves en los animales, en algunos casos pueden infectar a las personas.

Estos parásitos viven tanto en el estómago como en los intestinos y pueden ser de diferentes tamaños (incluso algunos ser invisibles al ojo humano). Los más frecuentes son:

Los huevos de los parásitos gastrointestinales se encuentran en las heces de animales infectados y, apenas entran en contacto con otro ser, pueden ‘pasar’ al siguiente huésped. Por eso, una de las formas de evitarlos en perros y gatos es prestando mucha atención cuando olfatea en el parque o en áreas donde hay otras mascotas.

Otras de las formas de contagio son a través de animales pequeños –como los roedores– o bien de la madre hacia los cachorros (mediante la leche materna o la placenta).

El veterinario recibe periódicamente la pregunta de cómo prevenir los parásitos en perros y gatos, y suele indicar tratamientos similares en todos los casos. Existen medicamentos preventivos que se deben aplicar cada mes, pero también hay otras acciones que podemos cumplir para que nuestras mascotas no se contagien:

  • Recoger las heces del jardín para reducir el riesgo de contaminación.
  • Limpiar la caja de arena de los gatos y cubrirla cuando no se está usando.
  • Lavarse bien las manos después de limpiar las áreas de aseo de las mascotas.
  • Llevar al perro o gato al veterinario una o dos veces al año para exámenes de rutina.
  • Cumplir con el calendario de vacunación.
  • Evitar que en casa o cercanías haya ratones o ratas.
  • Utilizar antiparasitarios internos, que vienen en forma de pastillas, pastas o pipetas de uso externo.
  • Limpiar utensilios o recipientes donde come o bebe nuestra mascota.

Cómo prevenir los parásitos en perros y gatos: microorganismos externos

Suelen ser más comunes en verano o cuando hace calor, ya que proliferan con mayor rapidez. Nos referimos a las pulgas, las garrapatas e incluso a los mosquitos (principalmente el de la leishmaniasis), los piojos y los ácaros. Estos son ejemplos de parásitos externos que pueden afectar a nuestras mascotas y, por eso, debemos evitarlos.

Los parásitos externos producen varias enfermedades y síntomas como alergias y reacciones a nivel dérmico, anemia por la cantidad de sangre que consumen, lesiones al rascarse, daños físicos, debilidad y babesia o leishmaniosis, dos patologías graves que pueden ser mortales para el animal.

Prevenir la proliferación de parásitos externos en nuestras mascotas es muy importante, y la buena noticia es que existen diferentes métodos que pueden servir, siempre y cuando se cumpla con la aplicación:

  • Pipetas (duran un mes).
  • Collares antipulgas (duran alrededor de seis meses).
  • Sprays antimosquitos (pueden tener un efecto de hasta ocho semanas).
  • Pastillas(su duración es de 30 días).

Además, te recomendamos las siguientes acciones para evitar que los parásitos externos afecten a tu perro o gato:

  • Colocar repelentes de citronella en casa para que no aparezcan los mosquitos.
  • Evitar recipientes con agua estancada donde los insectos puedan desovar.
  • Bañar periódicamente a nuestro perro con champú antipulgas o similares (nunca de humanos).
  • Reducir el contacto con muchas mascotas, principalmente en espacios reducidos
  • Cumplir con el calendario de vacunación para mantener fuerte su sistema inmunitario.
  • Desparasitar a cada mascota por separado en caso de tener más de una en casa
  • Limpiar bien todos los accesorios del perro o gato (cama, caja de arena, caseta, comedero, etc).
  • Llevar a nuestra mascota al veterinario dos veces al año para controles de rutina.

Si te preguntabas cómo prevenir los parásitos en perros y gatos, ahora tienes varias herramientas o técnicas que pueden ser de utilidad. ¡No dejes que estos microorganismos enfermen a tu mascota!

¿Cómo podemos prevenir y tratar los parásitos?

  • Champús y jabones. Sirven para quitar aquellos parásitos que ya han infectado al animal, pero poco más. Para tener a tu gato protegido con este tipo de productos habría que bañarlos cada 2 o 3 días.
  • Poniéndole un collar que mantenga a nuestro gato libre de pulgas. Antes de que surgieran las pipetas, era muy normal ver a los gatos con un delgado collar de plástico. Este está recubierto de insecticidas que actúan al contactar con el parásito. Su eficacia puede llegar hasta las 12 semanas como máximo, pero llegado ese momento, pierde toda su eficacia.
  • Pastillas para la desparasitación interna. Antes de vacunar al gato, es imprescindible llevar a cabo una desparasitación interna. Es adecuado el uso de pastillas para eliminar gusanos o lombrices.
  • Utilizando pipetas antiparasitarias. Son una buena opción para que el gato no rechace el tratamiento antiparasitario. Elige un producto con efecto sobre las larvas además de con los parásitos adultos.

Son el antiparasitario más usado a día de hoy, tanto por su eficacia como por su fácil aplicación y además se puede hacer en casa. El contenido de cada pipeta, en forma de líquido, se echa a lo largo de la línea dorsal del gato y, una vez aplicado, la sustancia activa se va extendiendo por todo su cuerpo.

Una de las principales ventajas de este tipo de productos, como hemos comentado, es que vienen ya listas para su uso: lo que hay que hacer es aplicar directamente el líquido de la pipeta sobre el gato, y esperar unos cuantos días antes de bañarlo, para que no pierda su eficacia. Se vende en forma de ampollas, que se deberá elegir en función del peso del animal.

Tu veterinario te guiará sobre cómo desparasitar internamente a tu mascota.

Para prevenir que tu gato vuelva a infectarse no olvides:

  • limpiar periódicamente la caja de excrementos del animal.
  • Aspira los muebles y todo tu hogar.
  • Evita el contacto de tu mascota con fuentes de infección tales como ratones, plantas y tierra.

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