Animales

Cómo es el Podenco andaluz

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El podenco andaluz es una raza de perro originaria de España, concretamente de Andalucía. Son perros muy similares a otras razas ibéricas tales como el podenco ibicenco, el canario o el portugués.

Han existido diversas controversias sobre sus antepasados y orígenes pero, hasta la fecha, se le considera un perro importado desde Oriente Medio a la Península Ibérica por los fenicios durante los siglos V y VI a.C. Estudios genéticos así lo han demostrado, sin embargo, esta raza también guarda relaciones filogenéticas con el resto de perros de caza europeos, seguramente debido a la mezcla con los primeros perros continentales.

A pesar de ser una raza autóctona y antiquísima, no fue hasta 1990 cuando entró en el mundo de la cinología oficial, con la formación del club de la raza. En 1992, la RSCE reconocería al Podenco Andaluz como patrón o estándar racial. A pesar de ello, la raza aún no es reconocida por la FCI ni por ninguna otra asociación cinológica de carácter internacional dad las grandes coincidencias por el Podenco Portugués.

CARACTERÍSTICAS

El podenco andaluz es una raza robusta, compacta, fuerte y musculosa. Posee una cabeza mediana bien proporcionada, fuerte y de forma tronco piramidal. El cuello es casi recto, de tamaño mediano, con forma cilíndrica y con amplia inserción en la cabeza y el tronco. Además, es de gran musculatura y presenta una piel bien pegada al cuerpo. Sus extremidades son de proporciones medias. Presenta una fuerte musculatura y unos codos amplios, destacados y paralelos al plano medio del cuerpo. Las extremidades posteriores se encuentran perfectamente aplomadas y con una desarrollo muscular. Sus pies presentan una forma redondeada, con dedos fuertes.

Además, en esta raza de perro existen tres tipos de alturas. De este modo, en la talla grande, los machos presentan entre los 54 y 64 centímetros de altura y las hembras oscilan entre los 53 y los 61 centímetros. En la talla media, los machos se encuentran entre los 43 y los 53 centímetros y las hembras presentan entre 42 y 52 centímetros. Finalmente, en la talla pequeña, los machos oscilan entre los 35 y 42 centímetros y las hembras entre 32 y 41 centímetros.

Posee un pelaje muy variado. Bien duro y largo, sedoso y largo o corto y fino. El color del mismo suele ser blanco, que puede existir en sus variantes de plateada, mate, marfil o canela, con todas sus posibles variantes.

Sus ojos son de tamaño pequeño y de forma redondeada. La pigmentación en el borde de los párpados ha de estar en concordancia con el color de la trufa o del pelaje. Posee unas orejas triangulares, erectas y con el extremo romo. Presenta un hocico más corto que la mitad de la medida total de la cabeza y una nariz de forma redondeada, de tamaño medio y con las fosas nasales muy abiertas. Su mandíbula, se encuentra bien desarrollada y acompaña progresivamente a fuertes maxilares.

La cola de este tipo de perro es de implantación baja, pero fuerte y recubierta de abundante pelo. Nunca se corta y hacia el final de ella suelen presentar alguna mancha blanca los ejemplares de color canela. Su regional craneal es convexa, con protuberancia occipital levemente marcada.

En cuanto a su comportamiento, cabe destacar que esta especie posee una gran inteligencia y resulta muy sociable. Es equilibrado y cariñoso, muy fiel a su dueño. Siempre estará atento para garantizar su seguridad y tiene una gran capacidad de adiestramiento. En ocasiones desconfía de los extraños y actúa como gran guardián cuando nota la ausencia de su amo. En tal caso, puede mostrar cierta agresividad.

UTILIZACIÓN

El podenco andaluz es un perro nacido para cazar, muy resistente a la fatiga . Es rápido en su búsqueda y es utilizado tanto para la caza menor como la mayor. Es un excelente cobrador de pelo y pluma ya sea en agua o en terrenos accidentados.

Posee un sentido de la vista, del olfato y del oído muy desarrollado, lo que le hace especialmente bueno en la caza del conejo. Una de las funciones más típicas del podenco de talla grande, es de la acompañar a los galgos durante la caza de la liebre. Cabe destacar, que el podenco no atropella la pieza, no la espanta, sino que actúa con sutileza, del mismo modo que se desplaza en el monte por los túneles y pasadizos que las piezas hacen entre la maleza.

ALIMENTACIÓN Y CUIDADOS

Las necesidades alimentarias del podenco oscilan entre las 1.350 kilocalorías diarias para los machos y 1.200 para las hembras. En los ejemplares utilizados para la caza, estos valores deben aumentarse para contrarrestar el gran gasto de energía que llevan a cabo.

Asimismo, esta raza de perro no es propenso a los problemas y enfermedades, por lo que no necesita más allá de los cuidados básicos y veterinarios comunes a todos los perros. Cabe destacar que requiere de un ejercicio continuado para mantenerlo sano y equilibrado. Además, como en otros perros de caza, es conveniente realizar una inspección periódica después de cada jornada en el campo, con el objeto de descubrir las posibles espigas clavadas o parásitos en la piel o en el pelo. Respecto a su pelaje, se recomienda cepillarlo semanalmente con un guante tipo goma. Necesita pocos baños, normalmente uno por mes.

El podenco andaluz es un cazador por antonomasia, con buen carácter social. Caza de sol a sol. Es versátil y duro

Es el podenco andaluz el perro de caza más reconocido en España y en verdad, razones no faltan. Animal rústico, con gran resistencia a las enfermedades, templado en su alimentación, y polivalente en cuanto a la caza se refiere.

Es un cazador por antonomasia, con buen carácter social. Caza de sol a sol. Es versátil y duro. Estuvo en el campo, cazando, siendo útil, durante siglos, aunque las instituciones sociales, le dieran la espalda.

Las razas de perros especialistas, se puso de moda, lo que llevo a buscarlos fuera de nuestro país. Perros ingleses y alemanes llenaron nuestras perreras. ¿Por qué volver los ojos sobre el podenco?

Ese era el perro del pueblo, el perro de cazadores alejados de los circuitos de la caza más comercial, de las organizaciones cinegéticas.

Pero el podenco andaluz es mucho perro para rendirse ante tanta estupidez. Este perro permaneció y finalmente emergió como una de las más completas razas españolas de caza. No podía ser de otro modo.

El podenco andaluz es capaz de cazarlo casi todo, resulta imbatible para el conejo y tan eficaz para la perdiz como un perro de muestra, sin mencionar su milenario empleo como base de las rehalas monteras hispanas.

Es perro para todo tipo de terrenos, responde con sabiduría a su entorno, el monte, la zarza, el barbecho, tierras de secano o regadas por arroyos y ríos, ningún cazadero se le hace difícil.

Su pieza de caza principal es el conejo, lo trabaja como un buen levantador y sigue con tenacidad el rastro, empleando por igual nariz, vista y oído, única raza que se vale de estos tres sentidos en igual medida para cazar.

Sus orejas siempre mirando al cielo, anchas en su base y puntiagudas en el extremo, de gran movilidad, están adaptadas para captar los más pequeños sonidos que el conejo emite en su huida.

El podenco andaluz el perro de caza más reconocido

La posición de los ojos, pequeños, oblicuos, almendrados, ligeramente laterales, le permite un gran ángulo de visión y una protección contra la intensa luz de Andalucía.

Sus narices anchas, amplias, que facilitan la ventilación pulmonar, están dotadas de un olfato de gran finura y capacidad de discriminar convenientemente los olores de las distintas piezas.

El podenco caza con intuición y facilidad, o al menos esa es la impresión que recibe el cazador cuando ve a sus perros trabajar. Laten lo justo, lo necesario, perspicaces ante las tretas del conejo, son rapidísimos de movimientos, exhibiendo una agilidad portentosa.

Su pecho poco descendido, quedando por encima de los codos, facilita una gran libertad de movimiento de los miembros anteriores, que no se ven entorpecidos por el roce de los codos con el pecho, facilitando los cambios bruscos de dirección.

Quizá no resulten espectaculares cazando al carecer de la plasticidad de la muestra, pero son prácticos y eficaces como ningún otro.

Está dotado de mucho fondo, su resistencia física parece no tener fin y dosifica sus energías a lo largo de la jornada de caza, por lo que en aguante supera a la mayoría de las razas caninas.

La piel está bien pegada al cuerpo, lo que favorece a esa gran resistencia. Otra de sus virtudes, muy a tener en cuenta, es que son cobradores natos y muy posesivos, nunca entregan la pieza cobrada a nadie que no sea su propietario.

Localizan las piezas heridas con eficacia y las recuperan incluso en los sitios más difíciles. Su cabeza seca y alargada, con un hocico estrecho y largo, le permiten cobrar entre las matas más cerradas.

Personalmente, he tenido la gran suerte de poder caza con mi podenco "pepe". Además de mi fiel compañero de caza, se convirtió en un inmejorable perro de compañía. Por lo que os pido perdón por mi falta de objetividad. Es mi perro

Tronco, rabo y cuello

No es lo mismo un perro veloz que un perro rápido de movimientos. El podenco andaluz es esto último. Tiene que pasar del reposo tenso de, por ejemplo, una parada, al movimiento rapidísimo de un ataque para salir de la mata con la pieza en la boca. Y no hablo sólo de una pieza de pelo, ya que he visto algún podenco de ‘mucha boca’, como decimos los podenqueros al referirnos a ejemplares que cogen a diente mucha caza, salir de la mata con una perdiz cogida a diente en el mismo momento de arrancar el vuelo. Y coger caza a diente debe entrar en los planes de todo aficionado a los podencos. Al que no le guste que su perro coja piezas a diente, mejor que cambie de raza. Yo comparo muchas veces estos rápidos movimientos de ataque, en los ejemplares que mejor lo ejecutan, con el ataque de una víbora, que para verlo bien hay que hacerlo a cámara lenta.

Para esta movilidad se necesita un cuerpo más bien corto (tal y como fija el estándar oficial) y bien musculado, sobre todo en la zona dorsal y lumbar, con un tipo de músculo prieto y fibroso, el propio para aplicar a esfuerzos cortos y rápidos y lo contrario al cuerpo ensillado y alargado de otros tipos de perros, seleccionados para otras funciones.

El pecho debe ser más bien ancho, más en los machos, pero también algo más profundo que en las hembras para albergar una buena caja torácica, sin llegar al extremo de parecer un perro de fuerza. Eso sí, se considera defecto la excesiva proximidad entre los codos en unos aplomos rectos. El podenco gasta menos energía en la caza que otros perros trotadores o galopadores, ya que su cazar debe ser un andar ligero y sólo pasar a la carrera cuando lleva la pieza por delante. El podenco que, de adulto, busca la caza a la carrera, sencillamente no sirve. Esto hace que su resistencia medida en horas de rendimiento en el campo, si es un perro con una caja pulmonar y musculatura como deben ser y está correctamente alimentado, sea muy alta, incluso sacándolo de caza varios días seguidos. A medida que los podencos van ganando experiencia, se dosifican todavía mucho más, y corren sólo cuando es verdaderamente preciso, aprendiéndose el cazadero para ir y venir casi directos a los sitios querenciosos para la caza.

Ésta es la parte más importante en la definición de una raza de perros. Debe ser un tronco de pirámide, como en todos los cánidos salvajes, de cráneo mesocéfalo y de igual longitud que la del hocico, con stop poco pronunciado y órbitas oculares no sobresalientes, para que se dañen lo menos posible en carrizales u otro tipo de maleza cortante o punzante. El rabillo exterior del ojo debe ir en línea con el nacimiento de la oreja. Las orejas deben ser de inserción media, completamente erectas en estado de atención, proporcionadas al tamaño del ejemplar, y ligeramente móviles hacia los lados, para orientarlas a modo de radar, ya que el oído es una de sus principales armas en la caza, de ahí que los días de fuerte viento sean los peores para los podenqueros. A la vez, las orejas deben ser retráctiles, para echarlas rápidamente hacia atrás cuando enfrenta la espesura con el hocico por delante y por abajo, que es como debe ser. Si un podenco andaluz entra en un matorral espeso y punzante, de su misma altura o superior, como si fuera un equino, con las manos por delante y las orejas enveladas, malo.

Los labios deben estar ajustados a la mandíbula, sin asomo de belfos caídos y con unos músculos maxilares potentes y bien marcados. La dentadura ha de estar completa en los ejemplares aptos para reproducir, hasta el punto que un macho al que le falte más de un premolar, no tiene derecho a ser inscrito en el Registro de Razas Caninas (RRC). Un buen podenco andaluz, sin embargo, debe presentar la caza capturada a diente viva, de forma que si la soltamos, pueda seguir corriendo de nuevo.

Los ojos deben ser pequeños y redondos, o ligeramente almendrados, de color miel. Los ojos azules pueden ser síntoma de albinismo, sobre todo en ejemplares con predominio de la capa blanca. Por último, la mirada tiene que ser frontal, como la de todo buen predador.

Extremidades

Deben tener aplomos rectos y angulaciones abiertas, con antebrazos fuertes y brazos largos en proporción al cuerpo, con músculos bien marcados en grupa y antebrazos, que son las partes que más empujan para lanzarlo al sprint rápido. Los brazos, aunque no deben ser de tanto grosor como en otras razas de caza, han de dar sensación de fortaleza y rusticidad, de la misma manera que los brazos de cualquier cánido salvaje en proporción a su cuerpo. Los pies tienen que ser redondeados, ni de gato ni de liebre, con dedos arqueados, aunque no en exceso. Los pies ‘de liebre’, aparte de ser considerados defectuosos, presentan frecuentes roturas de uñas en terrenos secos, sobre todo en el esfuerzo de lanzamiento del cuerpo del reposo o andadura al galope. Las uñas serán blancas o marrones, nunca negras. Las almohadillas duras, muy difíciles de aspear en perros suficientemente campeados.

Carácter en la caza y en su perrera

Mientras está en su lugar de descanso, el podenco adulto permanece la mayor parte del tiempo echado o en actitud de reposo. El podenco es muy parco comiendo, hasta el punto de que muchos nuevos podenqueros creen que su perro no come por estar enfermo. Su carácter debe ser sociable, alegre con su dueño e inofensivo hasta límites extremos, en especial con los niños, con los que le encanta jugar, aunque bastante desconfiado con los extraños, característica que se ha potenciado a lo largo de muchos años para que nadie se les pudiera acercar cuando portaban caza de camino a su dueño o a su casa, las noches que eran soltados para que cazaran solos.

Cazando tienen que ser serenos, aunque no lentos, dosificándose y pasando del reposo al movimiento rápido con una rapidez propia de una alimaña. El cobro es innato en cuanto asumen la jerarquía de su dueño. Tienden a aprenderse el cazadero de memoria en cuanto lo recorren un par de veces, de ahí que si de entrada los llevamos a donde no hay caza, muchos ejemplares ansiosos y no metidos en la escopeta enfilen derechos hacia donde saben que sí la hay.

Del estilo de caza en los podencos ya hemos hablado en otras ocasiones. Necesita ejercicio frecuente en zonas abiertas en época de veda, ya que, como ya hemos dicho, en su lugar de refugio es muy tranquilo.

Cazador total por naturaleza propia

La vasta campiña andaluza es el medio que ha forjado esta raza de perros de caza. Una tierra caracterizada por sus altas temperaturas y la falta de precipitaciones, en la que se alarga la estación seca hasta seis meses -y más-, y se registran temperaturas que superan en muchas ocasiones los cuarenta grados, lo que implica una máxima evaporación. Así, el podenco andaluz hubo de nacer seco, enjuto, rústico y frugal en sus exigencias, pidiendo poco y dando mucho. Es el representante de una tierra en la que el que no cumple, no vale.

El podenco andaluz es un perro de caza único y excepcional para los montes hispanos. De las distintas poblaciones podenquiles de nuestra tierra, el ibicenco, el canario, y el andaluz, posiblemente sea éste último el más bastardeado frente al tipo original de la raza, conservado más genuinamente en las islas. Debemos tener en cuenta que los más antiguos vestigios de la existencia de perros de tipo podenco se remontan a unos nueve mil años antes de Cristo, concretamente en la estepa sahariana, en la edad mesolítica.

Según afirma Przezdziecki en su libro ‘Los lebreles en la Prehistoria’, los podencos llegaron a Hispania de la mano de los fenicios. En tanto que en las Islas Canarias y Baleares, por el efecto de aislamiento que crea la insularidad no hubo apenas mestizaje con otras razas, en la Península, en el campo andaluz, pronto se cruzó con los perros del país, rastreadores o de muestra. De ello resultó un animal de menor talla que el podenco ibicenco pero de mejores cualidades cinegéticas -ya que no se circunscribe sólo al conejo- y mucho más dócil, lo que permite un más fácil manejo del animal por parte del cazador, y con una notable menor agresividad intraespecífica, lo que ha favorecido su integración en rehalas y colleras de todo tipo.

En el mediodía hispano se le utiliza tanto en la caza mayor como en la menor para ir tras el conejo, y ocasionalmente también se emplea para la liebre e incluso la perdiz. Es digno de reseñar que algunos tienen una muestra tan firme y sostenida como pueda tenerla el mejor perdiguero. Con rasgos gruesos podemos situar su acción cinegética entre la de los perros rastreadores (sabuesos y grifones) y los de carrera (galgos), pues no puede actuar como los primeros por ser menos sagaz su nariz, ni como los segundos por ser menos veloz que los corredores, aun cuando en su acción cazadora rastrea, otea y corre la pieza. Es el único perro que realmente caza por igual con la vista, el olfato y el oído.

Libre de modas

Sin duda, la tardía entrada del podenco andaluz en los anales de la cinofilia oficial en nada perjudicó a la raza. La Real Sociedad Canina de España no reconoció su existencia hasta 1992, dándose la paradoja de que por entonces había más podencos en el agro andaluz que la suma total de las restantes razas autóctonas en todo el territorio nacional. Y digo que no perjudicó, y casi afirmaría que fue beneficioso, porque en tanto otras razas autóctonas debían competir con razas alóctonas, siendo generalmente desplazadas por ellas -el sabueso español por los sabuesos franceses, o nuestros perdigueros burgaleses y pachones navarros por los perros de muestra británicos-, no hubo raza alguna que pudiese competir con los podencos andaluces en su rendimiento en el campo.

Como un farallón inamovible, el podenco andaluz aguantó todos los envites de las modas gracias a su rendimiento funcional y a su capacidad de adaptación. Es un perro de caza para cazadores, un perro alejado del antojadizo mundo de las estructuras cinófilas, donde los gustos personales de tal o cual juez o las modas imponen el valor de los perros por encima de sus cualidades funcionales. El tardío reconocimiento permitió que la raza fuese seleccionada de modo natural, empleando la utilidad como baremo y eliminándose aquellos ejemplares inútiles para la caza, por muy hermosa vitola que poseyeran. La dicotomía entre criar un perro de caza o criar un perro con papeles (pedigrí) ha dañado profundamente a muchas castas de perros cazadores, por suerte no al podenco andaluz.

Caza menor

Ninguna raza canina es tan genuinamente característica de la cuenca mediterránea como los podencos, ecotipo de perro conejero. Los podencos andaluces en talla mediana y talla chica, tanto en pelo liso como duro, son una de las mejores opciones para el aficionado a la caza del conejo. En ocasiones he asistido a controversias sobre las bondades de una determinada talla o manto para cazar en los zarzales, pero la verdad es que en los tipos mencionados estas diferencias pasan a un segundo término cuando nos encontramos con un podenco vehemente, cazador, con el empuje que caracteriza a la raza. Estos podencos responden bien en los más variados terrenos y cazaderos, como prueba su amplia difusión en toda la comunidad andaluza y en la parte sur de Castilla-La Mancha.

Ya sea en las serranías o en los llanos mesetarios, en los zarzales o las chumberas, ya sea rica o escasa la vegetación, suave o arisca, el podenco mediano y chico es una opción ganadora para el conejo, la liebre y la perdiz al salto. Da gusto verles batir los lindazos cubiertos de maleza y los sotos para desalojar con sonoros ladridos a los conejos, a los que persiguen en rauda carrera.

Los podencos andaluces son capaces de casi todo, y hay que verlos trabajar en su doble condición de levantador de conejo y perseguidor por el rastro para entender el sentido profundo de un estilo de caza milenario, conservado gracias a su eficaz rendimiento. Son perros que laten lo necesario y trabajan con rapidez, que no derrochan energías en dar espectáculo sino que la dosifican, de ahí su fama de incansable en el monte.

Perfecto para la caza de pelo

Observando la morfología, el aspecto externo de un perro, vemos cómo ha ido modificándose para su adaptación a un tipo de caza y piezas concretas, lo que nos permite deducir su estilo cinegético. Unos rasgos morfológicos bien definidos señalan al podenco como indiscutible cazador de conejos. Analizando su estructura física observamos una oreja de tamaño medio a grande, envelada, dirigida al frente pero dotada de gran movilidad para captar los ruidos que emite el conejo en sus desplazamientos.

Los ojos están posicionados semilateralmente, otorgándole así una visión panorámica, un gran angular de visión para detectar cuanto pasa en su entorno. Posee una cabeza de tipo lupoide, seca y fina, con hocico largo que puede introducir entre las zarzas para morder al conejo agazapado. Su pecho, poco descendido, queda en los mejores ejemplares por encima de los codos. Un pecho así no estorba la movilidad de los miembros anteriores y facilita los cambios bruscos de dirección, tan necesario por el peculiar zigzagueo del conejo al escapar entre la maleza. El vientre retraído, nunca agalgado, y los miembros posteriores muy musculados le permiten la tensión muscular que precisa para el salto, esos impresionantes botes que da entre la maleza para otear la huida del conejo.

Otros rasgos de su fisonomía nos enseñan además su perfecta adaptación al Mediodía hispano, caracterizado por altas temperaturas. La piel bien pegada al cuerpo, con ausencia de panículo adiposo, que le permite el trabajo en los días de más calor sin menoscabo de su salud, y unos pies apretados, de dedos bien recogidos, necesarios para moverse por terrenos secos y áridos.

Modo de cazar

El estilo de caza de los podencos es muy personal y muestra claramente que es un especialista. El porte de la cabeza es el de un perro que busca la pista sobre el terreno, por lo tanto es tendente a ir bajo, con el morro no muy distante del terreno. El rabo, formando un amplio arco, señala con vibraciones las fases de la busca. Las orejas alternan la máxima erección durante la búsqueda con una menor tensión perceptiva, pero sin llegar nunca a estar relajadas. Cuando el podenco detecta una pieza de pelo se produce una armónica fusión de cualidades físicas, psíquicas y fisiológicas en las que se incluye el tono de voz, el movimiento y el equilibrio psíquico. Por su naturaleza emplea a la hora de cazar todos sus sentidos (olfato, vista, oído), pero también todo su cuerpo, transformado en energía cinegética, así como una cualidad que es única y que no posee ninguna otra raza de perros de caza: la astucia. El podenco es hábil para engañar y para evitar el engaño, caza con sigilo, silencioso, cuando las circunstancias así lo reclaman, pero es alborotador, con ese latido estridente y llamativo que posee, cuando se necesita.

El podenco no atropella la pieza, no la espanta, actúa con método, con sutiliza, del mismo modo que se desplaza en el monte por los túneles y pasadizos que las piezas hacen entre la maleza. No es una imposición del exterior frente a esa naturaleza, ante un determinado hábitat y piezas, sino que forma parte de ese mundo, está en comunión con él. A diferencia del perro de muestra, que va de la civilización a la naturaleza, el podenco es naturaleza en estado puro, de ahí emanan sus insuperables cualidades de cazador.

La caza en terrenos quebrados, en monte muy cerrado o en zarzales es muy dura, una hora de trabajo del podenco en estos terrenos es equivalente a varias horas de esfuerzo del perro de muestra en el llano, sacrificio al que hemos de añadir las altas temperaturas. El conejo es un animal muy sereno, que aún ante el mayor peligro conserva la sangre fría, y puede por ello ofrecer un gran reto a los podencos. Cuando el andaluz localiza el conejo se transforma, queda inmóvil, en tensión para verificar que la pieza está allá escondida. De ser así la cola parece cobrar vida propia, moviéndose a izquierda y derecha a gran velocidad: es un movimiento mecánico, producido por la enorme tensión nerviosa a la que se encuentra sometido el podenquillo.

De pronto surge el latido característico de la raza y empieza a jipiar: es el ladrido de aviso que dará paso a una historia mil veces repetida, el combate entre el predador y su pieza. Gira el perro alrededor de la mata buscando el punto para atacar, manteniendo el cuerpo arqueado y estirándose para no perder de vista el sitio donde estima que se encuentra la pieza. Generalmente entra en la mata o zarzal por el lado opuesto al cazador para que el conejo salte de cara a la escopeta. En ocasiones la habilidad del podenco o la torpeza del conejo permiten que el perro salga llevando la pieza en la boca, pero por lo general el can emprenderá una veloz carrera tras el conejo, latiendo con entusiasmo.

Ayer paz, hoy confusión

Comencé hablando del tardío reconocimiento del podenco andaluz por la Real Sociedad Canina y de cómo eso no representó un inconveniente para la raza, que por su innegable utilidad no fue desplazada por ninguna otra. Sería de suponer que tras el reconocimiento todo sería miel sobre hojuelas, pero no fue así. Al poco tiempo del reconocimiento por parte de la RSCE ya teníamos dos clubes de la raza enfrentados: de un lado el primero en crearse, el Club Nacional del Podenco Andaluz, constituido en junio de 1990, y posteriormente, al retirarle la RSCE la raza por disidencias entre sus directivos, la Asociación Española de Criadores y Aficionados al Podenco Andaluz y Maneto.

Es sorprendente ver cómo una raza que ha permanecido sin rencillas durante miles de años, en cuanto es tocada por la denominada ‘cinofilia oficial’ se convierte en un avispero de disputas. Hay un divorcio claro entre los usuarios de perros de caza, los cazadores, y las estructuras cinófilas, que en el caso del podenco andaluz se ha puesto de manifiesto desde los primeros pasos para su reconocimiento como raza. Antes de ese reconocimiento, la RSCE convocó en diversas ocasiones a los podenqueros andaluces para que acudiesen con sus perros a concentraciones donde sus técnicos se encargarían de estandarizar la raza. Los podenqueros andaluces respondieron a la llamada acudiendo en importante número, pero con más curiosidad que entusiasmo, pues el hombre del agro andaluz sabe desde hace milenios que poco puede esperarse de lo que no es el propio trabajo personal. Los cinófilos que desde Madrid habían acudido a aquellas concentraciones a impartir cátedra se llevaron la sorpresa de ser los alumnos de una sabiduría milenaria, la de los hombres que han criado y cazado con podenco andaluz desde que el mundo es mundo.

Este perro, el más auténtico y genuino de los nuestros, todavía hoy lucha por mantener una señas de identidad alejadas de la burocracia de la corte. A pesar de ello la raza vive un buen momento, pues cada vez es mayor el número de buenos perros, animales notables en su categoría, a los que se exige no sólo rendimiento en el campo, sino también cumplir las exigencias zootécnicas en cuanto a su morfología, carácter y crianza. El podenco andaluz afronta el futuro con la certeza de que está a la altura de la demanda de una sociedad que pide perros de caza completos, donde la funcionalidad no se ha puesto al servicio de la belleza.

(Texto: Eduardo de Benito / Fotos: Archivo)

Características físicas del Podenco Andaluz

El Podenco Andaluz tiene un cuerpo robusto y bien proporcionado. Está protegido por una capa de pelo el cual puede ser sedeño (largo y sedoso), liso (fino y corto) o cerdeño (largo y duro), de color blanco, canela o una combinación de ambos. La cabeza tiene forma de cono, y sus ojos son pequeños, de color ámbar claro. La cola es arqueada.

Se puede dividir en tres tallas, que son:

  • Talla grande: con una altura a la cruz de entre 54 y 64cm si es macho, y de 45 a 53cm si es hembra. Pesa alrededor de 27kg.
  • Talla mediana: con una altura a la cruz de entre los 43 y 53cm si es macho, y de 42 a 52cm si es hembra. Pesa alrededor de 16kg.
  • Talla pequeña: con una altura a la cruz de entre los 35 y 42cm si es macho, y de 32 a 41cm si es hembra. Pesa alrededor de 8kg.

Tiene una esperanza de vida de 10-12 años.

¿Cuál es su carácter?

El Podenco Andaluz, al igual que el resto de los Podencos, se ha usado y se sigue usando hoy para cazar, sobretodo conejos y liebres. Por este motivo, es un perro que siempre está en estado de alerta, pero que sabrá en todo momento recompensar a aquellos que le den cariño. Es, pues, un animal fiel y equilibrado que además tiene una excelente memoria.

Puede adaptarse sin problemas a vivir en un piso, pero necesitará que se le saque a pasear diariamente y que se juegue con él para ser feliz.

El podenco andaluz es un animal que, por su tamaño, puede vivir como comentábamos en apartamentos, pisos,… en definitiva, en viviendas más bien pequeñas. Pero es muy importante que, además de los cuidados básicos de alimentación, vacunación y adiestramiento, se le saque a hacer ejercicio todos los días pues tiene mucha energía. De hecho, si se prefiere se le puede apuntar a un club de deporte canino, como agility o disc-dog, donde además de mantenerse en forma aprenderá a estar con otros perros y personas, a escuchar a su cuidador y a seguirle.

Por lo demás, su salud es muy buena. Puede tener, como cualquier otro perro, algún que otro resfriado o sentirse mal en algún momento, pero nada que no se pueda prevenir -al menos, en gran medida- con un buen plan de vacunación, una comida de alta calidad que no lleve cereales, ejercicio diario y cariño.

Podenco Andaluz

El Podenco andaluz es un animal que por su olfato y su desarrollado instinto cazador es capaz de afrontar con total éxito, desde la búsqueda del conejo en los zarzales, hasta el duro agarre del jabalí, pasando por el cobro de patos en el agua. Si a esta capacidad le añadimos la agilidad y resistencia extraordinaria que lo caracterizan nos encontramos ante un animal excepcionalmente dotado para la caza.

ORIGEN: España

PUBLICACIÓN DEL ESTÁNDAR ORIGINAL VÁLIDO: Marzo 1992

CLASIFICACIÓN R.S.C.E.: Grupo 5º. Sección Perros de Caza.

DESCRIPCIÓN: El Podenco Andaluz es una raza que presenta tres tallas diferentes y dentro de éstas existen tres variedades de pelo distintas. Las tallas son:
Podenco Andaluz Talla Grande.
Podenco Andaluz Talla Mediana.
Podenco Andaluz Talla Chica.

En cuanto al pelo, éste puede ser de tres tipos:
Tipo cerdeño (duro y largo).
Tipo sedeño (sedoso y largo).
Tipo liso (corto y fino).

ASPECTO GENERAL: Es un perro armónico, compacto, muy rústico y bien aplomado.

TEMPERAMENTO/COMPORTAMIENTO: De gran inteligencia, nobleza, sociabilidad y siempre alerta. De justas reacciones a los estímulos que denotan un carácter vivo y equilibrado. Muy cariñoso, sumiso y leal con el dueño, pero rompe este vínculo ante el castigo injusto. Todo ello le confiere una gran capacidad para el adiestramiento.

Es un perro nacido para cazar, con un excelente olfato y muy resistente a la fatiga, no se amedrenta ante nada, metódico y rápido en la búsqueda, con un latir alegre tras la pieza, tanto en la caza mayor como en la menor, siendo un excelente cobrador de pelo y pluma, ya sea en agua o terreno accidentado.

CABEZA: El perro Podenco Andaluz es de cabeza mediana, bien proporcionada y fuerte. De forma tronco-piramidal, sin presentar fuerte depresión entre cráneo y cara, cuya terminación no es puntiaguda, sino más bien cuadrada y hocico terminado en una ligera subconvexidad.

REGIÓN CRANEAL:

Forma del cráneo: Subconvexo.

Dirección de los ejes longitudinales superiores del cráneo y del hocico: De perfil, coincidentes anteriormente, formando un ángulo de 18º.

Contorno superior: Levemente subconvexo.

Ancho del cráneo: Inferior a su longitud con muy poca diferencia.

Forma de los arcos superficiliares: Poco pronunciados.

Protuberancia de la cresta occipital: Suavemente marcada.

“Stop” (grado de la depresión naso-frontal): Suave y poco pronunciado.

REGIÓN FACIAL:

Trufa: De forma redondeada, de tamaño medio, fosas nasales bien abiertas y color miel.

Hocico: Más corto que la mitad de la medida total de la cabeza. La profundidad y la anchura son similares. Perfil naso frontal: Recto, con suave inclinación en su extremo distal. Perfil y forma de la mandíbula inferior: Recta.

Labios: Firmes, finos, bien ajustados y de color miel.

Mandíbula y dientes: Forma de la mandíbula: La mandíbula está bien desarrollada y acompaña progresivamente a fuertes maxilares para dar un conjunto robusto y potente. Número y características de los dientes: 42 piezas y bien desarrolladas. Posición de los incisivos: En perfecta oposición. Piro de mordida: En tijeras o pinzas (preferentemente en tijeras).

Mejillas. Forma y apariencia: Redondeadas y muy musculadas.

Ojos: De tamaño pequeño y forma redondeada, vistos de frente. Su colocación a similar distancia de la nuca y de la trufa, de mirada frontal vivaz, e inteligente. Iris de color variable entre los distintos tonos miel o avellana. La dirección de la apertura de los párpados va a la base de las orejas. La pigmentación de los bordes de los párpados en concordancia con el color de la trufa o pelaje.

Orejas: La colocación de la oreja es de inserción media, con amplia base de implantación, levantada enérgicamente cuando está en atención. Su forma es triangular con las puntas romas. El extremo lateral de la base coincide con el ángulo exterior del ojo.

Cuello: El perfil superior es casi recto, de mediano tamaño, de forma cilíndrica, con amplia inserción en la cabeza y el tronco, tendiendo a formar un ángulo de 45º con el diámetro longitudinal del cuerpo. De gran musculatura y piel ajustada que nunca forma papada.

CUERPO: La línea superior o línea dorsal tiene tendencia a la horizontalidad.

Cruz: Características: Cruz poco prominente y de amplia inserción en el cuello.

Dorso: La línea superior es recta, la musculatura bien desarrollada. Proporción de la longitud del dorso y riñón: Relación dorso/riñones: 2/1

Lomo: Longitud: Corta. Anchura: De gran anchura. Musculatura: Muy desarrollada.

Grupa: Contorno: Ligeramente redondeada. Dirección: Ligeramente inclinada. Longitud: Larga. Anchura: De similares dimensiones a la longitud.

Pecho: Longitud: El pecho de longitud y anchura similar al diámetro bicostal. Profundidad de la caja torácica: Es bastante profunda. Forma de las costillas: De costillares robustos y ligeramente arqueados. Antepecho: Ancho, profundo y fuertemente musculado.

Abdomen: Contorno inferior: Recogido. Forma de abdomen: El vientre es redondeado y musculoso. Forma de los pliegues del vientre: No tiene pliegues en el vientre.

Cola:
Inserción: De implantación baja.

Longitud: No debe sobrepasar en longitud al corvejón.

Espesor: De grosor mediano.

Porte en reposo: En forma de sable hacia los corvejones.

Porte en movimiento: En forma de media luna hacia arriba, más o menos cerrada.

Descripción del rabo: Fuerte, recubierto de abundante pelo, que nunca forma bandera, durante la caza lo mueve alegremente, nunca se corta. Hacia el final del mismo suelen tener alguna mancha blanca los ejemplares de color canela.

EXTREMIDADES

MIEMBROS ANTERIORES:

Apariencia General: Patas delanteras vistas de frente: De grosor medio, aplomos correctos y desarrollo muscular acusado. Patas delanteras vistas de lado: Brazos de proporciones medias presentado fuerte musculatura y articulados armónicamente con la escápula, sin aparecer marcado el encuentro, codos amplios, destacados y paralelos al plano medio del cuerpo. Proporción en relación al cuerpo: Bien proporcionado.

Hombros: Longitud: De proporciones medias. Inclinación: Escasamente oblicua. Musculatura: Fuerte. Inclinación del ángulo de la articulación escápulo-humeral: Escasamente oblicuo.

Brazo: Longitud: De longitud media y desarrollo muscular acusado. Características y forma del hueso: Fuertes.

Codo: Posición y ángulo del codo: Codos amplios, destacados, y paralelos al plano medio del cuerpo, de ángulos abiertos.

Antebrazo: La longitud del antebrazo es proporcionada al resto de la extremidad y de fuerte musculatura. Características y forma del hueso: Fuertes.

Carpos: Ancho: De similar grosor que el antebrazo.

Metacarpo: Longitud: De mediana longitud y bien proporcionado. Anchura: De similar grosor al carpo. Posición o inclinación: Casi vertical.

Pie Delantero: Forma y curvatura de los dedos: Pie de forma redondeada, ni de gato ni de liebre. La curvatura de los dedos poco pronunciada. Casi rectos y fuertes. Las uñas son de color blanco o castaño, anchas y fuertes. Las almohadillas son duras y resistentes de color claro o castaño.

MIEMBROS POSTERIORES:

Apariencia General: Bien aplomados, muy fuertes y de gran desarrollo muscular. Patas traseras vistas por detrás: Fuertes y perfectamente aplomadas. Proporción en relación al cuerpo: largas.

Muslos: Longitud: Largos, anchos, con musculatura desarrollada y descienden escasamente oblicuos. El ángulo de la articulación coxo-femoral: De 110 grados aproximadamente.

Rodillas: Posición: Media-Alta. Ángulo de coyuntura femoro-tibial: Aproximadamente de 110 grados.

Pierna: Es fuerte, con un tendón calcáneo grueso que rápidamente se separa de la tibia para agrupar un paquete muscular muy desarrollado. Longitud: Corta en relación al muslo Posición: Bastante vertical. Forma y características del hueso: Fuerte.

Corvejón: Está bien acodado, de gruesos tendones y apretados. Es corto y lejos de tierra. Bien proporcionado con el resto de los demás diámetros óseos. Grosor: De similar grosor al metatarso vistos por detrás. Ángulo de la articulación tibio-tarsinana: De 150 a 160 grados.

Metatarso: Longitud: Muy largo. Anchura: En vista posterior más grueso que la pierna. Posición: Vertical.

Pie Trasero: Los pies son prácticamente iguales que las manos, o algo más abiertos y alargados. Forma: Mediano ni de gato, ni de liebre. Curvatura de los dedos: Similar a los delanteros, fuertes con escasa curvatura. Los pulpejos (almohadillas) son duras y resistentes de color blanco o castaño. Las uñas son anchas y duras, de color blanco o castaño.

MOVIMIENTO: El movimiento preferido en los concursos y exposiciones es el trote. En la caza es el trote rápido intercalado con galope.

PIEL: Es de mediano grosor, fuerte, bien ajustada y de gran resistencia, no existiendo ni pliegues ni arrugas en ninguna región corporal. Pigmentación: La piel es de coloración clara o en armonía con el color del pelo.

PELAJE:

Longitud: Pelo liso o corto: 2 cm. con ± 1 cm. Pelo duro o cerdeño: 5 cm. con ± 1 cm. Pelo largo o sedeño: 8 cm. con ± 2 cm.

Textura: El pelo liso o corto al tacto es duro y asentado. El pelo duro o cerdeño al tacto es recio. El pelo largo o sedeño al tacto es sedoso. Tanto en el tipo sedeño como en el cerdeño, el perro está revestido por abundante pelo por todas las regiones corporales presentándose algo más corto en las extremidades y en la cabeza. Destacándose la ausencia de subpelo.

Color:
Color básico: La capa es blanca o canela, o bien integrada por ambos colores. El color blanco existe en sus variantes plateada, mate y marfil, y el canela puede variar desde el claro al canela encendido.
Colores admitidos: El canela y el blanco.
Colores no admitidos: El resto de los colores.

TAMAÑO Y PESO:

Altura a la Cruz:

Talla Grande:
Machos: 54-64 cm.
Hembras: 53-61 cm.

Talla Mediana:
Machos: 43-53 cm.
Hembras: 42-52 cm.

Talla Chica:
Machos: 35-42 cm.
Hembras: 32-41 cm.

Talla Grande: 27 kg. ± 6 kg.
Talla Mediana: 16 kg. ± 6 kg.
Talla Chica: 8 kg. ± 3 kg.

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