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Meningitis en perros: todo lo que deberías saber

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La meningitis es la inflamación de las meninges, las membranas que recubren la médula espinal y el cerebro causada por una infección por virus, bacterias u hongos.

Las razas que suelen sufrir más a menudo meningitis son el boyero de Berna, el pug, el maltés y el beagle, pero realmente cualquier perro puede tenerla, independientemente de su raza o edad. El riesgo de sufrirla no es muy alto, ya que no son zonas susceptibles de contagios de virus, hongos o bacterias, pero si se da la meningitis, los resultados pueden ser fatales.

Síntomas de la meningitis en perros

La clave para superar una meningitis es detectarla a tiempo para poderla tratar. Para reconocerla, debes saber que los síntomas de la meningitis en perros son:

  • Sensibilidad extrema al tacto
  • Pérdida de coordinación
  • Falta de apetito
  • Dificultad para moverse
  • Fiebre
  • Comportamientos inusuales
  • Rigidez en los músculos del cuello
  • Agitación y desorientación o confusión general

Si observas estos síntomas en tu perro, acude al veterinario con urgencia. Allí comprobarán la inflamación de las meninges por medio de una punción del líquido cefalorraquídeo y una resonancia magnética.

Tratamiento de la meningitis en perros

Si se confirma que tu perro tiene meningitis, el tratamiento variará en función de lo que haya causado la enfermedad. Los medicamentos más habituales para tratar la meningitis en perros son:

  • Corticoides: antiinflamatorios para reducir la respuesta del sistema inmunitario, además de desinflamar las meninges.
  • Antibióticos: si la meningitis es de origen bacteriano, el antibiótico impedirá su avance y terminará por erradicarlas.
  • Antiepilépticos: normalizan las funciones neuronales y evitan las convulsiones.

Lo primordial es acabar con la inflamación cuanto antes para evitar que dañe el cerebro. Una vez en tratamiento, se hace un seguimiento del perro para evaluar su nivel de respuesta a los medicamentos.

A veces, el perro puede llegar a necesitar medicación de forma crónica para prevenir recaídas. En caso de meningitis grave, es muy probable que tu perro quede ingresado para recibir atención hospitalaria constante y poderse recuperar. ¡Pero no te preocupes! Como decíamos, si se pilla a tiempo, la meningitis se puede curar sin mucha dificultad.

¿Sabías que existe la meningitis en perros?

¿Cuáles son los síntomas?

Los síntomas de la meningoencefalitis son de aparación brusca y de rápida evolución. El síntoma más característico de la meningitis es el dolor (hiperestesia) cervical. La hiperestesia es un incremento de la sensibilidad táctil. Un perro que padezca esta enfermedad, presentará dolor en el cuello y la columna vertebral a la palpación. Otros signos clínicos que se pueden observar es la hipertermia, rigidez muscular, letargia, fiebre, naúseas, vómitos, ataxia (pérdida de coordinación) así como alteraciones del comportamiento y convulsiones.

La meningitis es una enfermedad grave, que puede acabar con la vida de tu perro. Un diagnóstico a tiempo es fundamental para que el tratamiento tenga un resultado favorable y poder evitar así posibles complicaciones, como es el caso de la hidrocefalia. La hidrocefalia consiste en un incremento de la cantidad de líquido cefalorraquídeo (LCR) en el cerebro. Puede ser comunicante, cuando la absorción del LCR está disminuida en el espacio subaracnoideo y en los senos venosos, o no comunicante, si debido a la inflamación se ocluyen los conductos por los que se distribuye el LCR.

Diagnóstico de la meningitis

El diagnóstico de la meningitis se debe realizar lo antes posible. Por eso, si notas que tu perro padece algún síntoma anormal, llévalo a su veterinario y que este se encargue del posible diagnóstico y tratamiento.

El diagnóstico, en un primer momento, consistirá en la anamnesis. Con esto, el veterinario recogerá datos de la historia clínica del animal que pueden ayudar a un posterior diagnóstico. Luego procederá a una exploración general exhaustiva, es decir, de la frecuencia cardíaca y respiratoria, mucosas, tiempo de relleno capilar, deshidratación y temperatura. Además, evaluará los síntomas que presenta el animal para poder así llegar a un diagnóstico asertivo y podrá realizar determinadas pruebas como es el caso de una análitica sanguínea y de orina.

El diagnóstico se confirma con un análisis en laboratorio del líquido cefalorraquídeo, cuando este presenta un incremento de los leucocitos (glóbulos blancos) y de las potreínas. En las meningitis por infecciones bacterianas y micóticas las proteínas se encuentran especialmente elevadas. El cultivo del LCR puede dar negativo en un alto porcentaje de veces, pero si hay prensencia de bacterias intracelulares, se puede confirmar el diagnóstico.

Mediante la tomografía axial computarizada (TAC) o la resonancia magnética (RM) se podrá observar casos de hidrocefelia obstructiva. Otras pruebas que se pueden llevar a cabo son la radiogragía, ecografía, así como muestras de piel, saliva o nasales.

Meningoarteritis estéril supurativa

La meningoarteritis estéril supurativa también se conoce como meningoarteritis sesible a esteroides o vasculitis necrotizante. La mayoría de los casos diagnosticados son en perros jóvenes y de raza grande, como el Bóxer, Boyero de Berna y Beagle. Casi todos los animales presentan dolor espinal a la palapación. En el diagnóstico, el LCR tendrá un incremento del recuento de neutrófilos (son los glóbulos blancos más comunes) y de proteínas.

Meningoencefalitis granulumatosa (MEG)

Es una enfermedad autoinmune que tiene mayor frecuencia en perros jóvenes y de raza paqueña, como puede ser el Caniche o los Terrier. Las hembras tienen una mayor incidencia que los machos.

Existen varios tipos de meningoencefalitis granulomatosa:

  • Focal: es la más frecuente y de evolución lenta.
  • Difusa o multifocal: es aguda y de rápida evolución, con convulsiones como síntoma más característico.
  • Ocular: es aguda y normalmente desencadena en ceguera. Puede aparecer junto con los otros dos tipos de meningoencefalitos granulomatosa.

En el diagnóstico, el LCR presenta pleocitosis (número de células en el líquido cefalorraquideo por encima de lo normal) mononuclear y un leve aumento en la concentración de las proteínas. El pronóstico es grave, sobretodo cuando se presenta el tipo multifocal.

Encefalitis necrotizante

Se trata de una inflamación del encéfalo que produce necrosis afectando a la sustancia blanca y la sustancia gris del cerebro. Incluye la meningoencefalitis necrotizante y leucoencefalitis necrotizante. Afecta a perros jóvenes y de raza pequeña como los Pugs, Yorkshire Terriers, Malteses, Chihuahuas o Shi-Tzus.

Los síntomas son multifocales y de rápida evolución con encefalomalacia (ablandamiento cerebral). Entre ellos se encuentra un comportamiento anormal, convulsiones o ceguera.

Vasculitis

La vasculitis suele cursar con meningitis y poliarteritis. Se dan el perros jóvenes (>1 año) y razas como el Beagle o Braco alemán. Los perros presentan hipertermia, rigidez y dolor cervical.

El LCR presentará leucocitosis neutrofílica estéril. La leucocitosis neutrofílica es un incremento de la leucocitos y neutrófilos en sangre, respectivamente.

Causas de la meningitis en perros

Normalmente, las causa principal es la complicación de otras enfermedades, entre las que se pueden incluir las enfermedades parasitarias, vitales, protozoarias o las causadas por hongos. Cualquier tipo de dificultad que conlleve una enfermedad podría ser la ‘telonera’ de la meningitis.

Así, exponer al animal a toxinas químicas lo pone en riesgo de padecer meningitis, por ejemplo, una herida infectada por mordedura, una migración bacteriana por los conductos nasales, el oído u otras zonas que estuvieran infectadas.

Se ha descubierto que esta enfermedad también puede ser aséptica, lo que quiere decir que podría ser ocasionada directamente por una bacteria que aún se desconoce. Esta normalmente afecta a los perros menores que tienen entre 4 y 24 meses de edad. Sea del tipo que sea, la meningitis no debe tomarse a la ligera pues podría incluso matar a tu mascota.

Tratamientos para la meningitis

En cuanto a los tratamientos de la meningitis en perros, las opciones son varias. Según el tipo de meningitis que se diagnostique, se aplicará un tratamiento u otro. Habitualmente suelen recetarse esteroides, para que la inflamación del cerebro disminuya y no haya secuelas.

Cuando la meningitis está provocada por agentes infecciosos como bacterias, se administran antibióticos por vía intravenosa. Además, se tratan otros síntomas como las convulsiones, con medicamentos específicos que ayudan a frenarlas.

Si es un caso grave, el perro quedará hospitalizado y será controlado por un especialista hasta que supere la crisis. Debes saber que el pronóstico de la meningitis es muy variable, pues depende tanto de la causa como del estado físico del can.

Es cierto que las meningitis de origen vírico suelen ser las más difíciles de manejar. Sin embargo, hay muchos casos en los que el perro sí responde bien al tratamiento y, con los cuidados adecuados, puede volver a hacer una vida normal.

Así que si estás en este punto, no pierdas la esperanza y no descuides los controles de tu amigo canino para evitar las recaídas. Recuerda: nunca hay que dar la batalla por perdida, pero tampoco olvidarse de la lucha tras alcanzar una sola victoria.

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