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Cómo saber si mi perra está embarazada

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El sangrado anal en el cachorro puede avisar de que ha engullido algún objeto, pero también se puede deber a ciertos tumores o virus

  • Autor: Por EVA SAN MARTÍN
  • Fecha de publicación: 16 de mayo de 2012

El sangrado anal en el cachorro es motivo de alarma. Entre otras, puede deberse a cinco causas: la ingesta de sustancias dañinas, el estreñimiento, padecer un tumor, el virus del parvo o tener parásitos o gusanos en el aparato digestivo. La consulta con el veterinario, en cualquier caso, es esencial, ya que examinará al animal y determinará el tratamiento adecuado.

1. Ingerir una sustancia dañina

La sangre puede indicar que el cachorro ha comido una sustancia dañina

El sangrado rectal en el neonato de can puede avisar de que ha ingerido una sustancia u objeto perjudicial. Un cachorro explora el mundo y, una forma de conocer su nuevo entorno, es a través de la boca. Esto explica que en ocasiones la cría de perro pueda ingerir sustancias dañinas.

En estos casos, si el elemento acaba en su aparato digestivo y lo daña, no es extraño que el cuerpo lo demuestre a través de un sangrado anal.

2. El estreñimiento

Como ocurre con las personas, una dieta pobre en fibra puede provocar estreñimiento, lo cual causa el sangrado anal. En estos casos, un aporte extra de fibra ayudará a evitar la situación. Se debe consultar con el veterinario para que asesore la mejor manera de aportar más fibra en la dieta del perro.

Ante cualquier sangrado o sospecha de que el cachorro haya podido engullir un objeto lesivo, no dude en acudir al veterinario para que le examine con detalle.

3. Tumores en el colon del cachorro

El desarrollo de ciertos tumores en la zona del colon del cachorro también puede explicar, en ocasiones, el sangrado rectal del pequeño. "Los pólipos y tumores de colon suelen provocar la inflamación de la zona", explica el veterinario José Enrique Zaldívar, autor de la bitácora científica blogveterinario.com. "Los pólipos suelen ser de un color rojo oscuro, se rompen con facilidad y sangran de forma profusa", añade Zaldívar.

4. El virus del parvo

El parvo es un virus diminuto, pero maligno, que siente predilección por el aparato digestivo de los vulnerables cachorros. Estos lesivos virus se alojan en la mucosa que recubre las paredes del sistema digestivo, a la vez que atacan a las débiles células que intentan crecer.

Ante la detección de sangre en las heces del cachorro, se debe acudir al veterinario

El aparato digestivo atacado por el parvo reacciona con virulencia a esta agresión. La sangre en las heces puede ser un aviso de que el cachorro padece la enfermedad, por lo que será necesario acudir al veterinario.

5. Gusanos y parásitos en el aparato digestivo

Los diminutos virus del parvo no son los únicos visitantes incómodos que pueden atacar al cachorro. Los gusanos parásitos (planos y redondos) son otros huéspedes malignos que afectan al aparato digestivo de las delicadas crías para alimentarse. Pueden provocar, asimismo, el sangrado anal de los cachorros.

Para proteger a nuestra cría de perro de los gusanos parásitos, es esencial la prevención. "La desparasitación tanto externa como interna es fundamental para nuestra salud y la de nuestro cachorro", señalan desde la Asociación Madrileña de Veterinarios de Animales de Compañía. "La desparasitación interna frente a nematodos (gusanos redondos) y cestodos (tenias o gusanos planos) se debe hacer cada tres meses. En ocasiones, puede ser necesario hacer un análisis de heces para estar seguros de que el animal está libre de parásitos", alertan desde la asociación.

El sangrado rectal en el cachorro puede avisar de que ha ingerido una sustancia u objeto perjudicial. En estos casos, si el elemento acaba en su aparato digestivo y lo daña, no es extraño que el cuerpo lo demuestre a través de un sangrado anal.

Ciertos tumores en el colon del cachorro también pueden explicar, en ocasiones, el sangrado rectal.

El aparato digestivo de la cría atacada por el parvo reacciona con virulencia a esta agresión. La sangre en las heces puede ser un aviso de que el cachorro padece la enfermedad del parvo.

Los gusanos parásitos (planos y redondos) en el aparato digestivo de las crías de perro pueden provocar, asimismo, el sangrado anal de los cachorros.

La desparasitación interna frente a nematodos y cestodos se debe hacer cada tres meses.

Ante cualquier sangrado o sospecha de que el cachorro haya podido engullir un objeto lesivo, no dude en acudir al veterinario para que le pueda examinar con detalle.

Saber si una perra está preñada por cambios físicos

Cuándo los mamíferos están en los primeros días del periodo de gestación, presentan una serie de cambios físicos en su organismo. La perras no son una excepción en este aspecto. Así que si te preguntas cómo saber si mi perra está embarazada tienes que prestar atención a los siguientes puntos que te explicamos ya que no todas reaccionan igual a la preñez:

Mamas hinchadas

Para conocer si tu perrita está preñada, debes observar con detalle sus mamas o tetillas. Es uno de los cambios más visibles ya que en las primeras semanas suelen estar algo hinchadas. Esto sucede ya que el animal empieza a preparar su cuerpo para poder amamantar a los cachorritos que vienen en camino.

Pero cuidado, ya que no siempre que las notes más grandes es síntoma al 100% de embarazo real. En ocasiones los perros hembra sufren lo que se denomina embarazo psicológico. Esto es que su cerebro piensa que está embarazada y presenta algunos síntomas, pero la verdad es que no lo está. Por eso debes comprobar los siguientes puntos.

Si tu perra tiene las tetillas o mamas hinchadas puede ser un síntoma de embarazo

Pezones rosados

Cuando una perra está en las primeros días y semanas de embarazo, los pezones de sus tetillas serán más grandes y se vuelven de un color más rosado intenso de lo normal. Esto es debido a que tu perra está preparándose para la lactancia. Es uno de los signos más fáciles y evidentes de detectar.

En algunas ocasiones incluso puede salir una especie de líquido de ellos. Es una especie de suero, todavía no es la leche materna que alimentará a la camada. Así que si los pezones están más grandes de lo normal, de color rosa oscuro y si encima segregan líquido… es muy posible que tu mascota esté embarazada.

Los pezones rosados son un síntoma físico de una perra encinta

Panza abultada

Si ves la tripa más grande de lo normal de tu peluda mascota, es un síntoma que indica que puede estar esperando descendencia. Eso sí, el cambio de tamaño de la barriga solo empieza a notar a partir de las 4 semanas de gestación.

Con el paso del tiempo, notarás que la panza de tu perra sigue creciendo y cada vez está más hinchada. Incluso con mucho cuidado, si la palpas, puedes notar los cachorros de en su interior. Si no lo has hecho ya, es el momento de acudir al veterinario.

El aumento de la barriga de tu perra es un signo de embarazo

Flujos vaginales

Si tu perra está en estado de gestación, su cuerpo crea un líquido gelatinoso de color rosa clarito o transparente. El motivo de crear esta mucosa es la de proteger a los embriones que se encuentran en su interior.

Es perfectamente normal que parte de este líquido salga o sea expulsado por la vagina. Siempre que no contenga sangre o sea en una cantidad excesiva, es algo habitual y no tienes de qué preocuparte. También puede emitir sollozos o quejidos, pero suelen ser debidos al nerviosismo. Puedes ver porque llora mi perro

Disminución del apetito

Uno de las formas de cómo saber si tu perra está preñada es observar y detectar cambios anormales en las ganas de comer que tenga. Si se comía todo con muchas ganas y de pronto come mucho menos o no muestra interés por el alimento, puede ser un claro síntoma.

Por ejemplo, si antes al sacar las “golosinas” o “premios”, o al preparar el pienso para comer se volvía loca y ahora no, puedes empezar a sospechar. Todo ello si además has detectado algunos de los otros signos, claro. También puedes ver por qué mi perro no quiere comer.

Si tu peluda mascota está embarazada puede perder el apetito al principio

Aumento de apetito

Pero debes saber que esto sucede en los primeros días de gestación, debido a los cambios hormonales que sufren la perras en éste periodo. Con el paso del tiempo, el apetito se recuperará o incluso puede aumentar mucho más de lo normal. Debes consultar a tu veterinario qué tipo de alimentación debe llevar una perra encinta.

A partir del primer mes de gestación, tu perra puede experimentar un aumento del apetito bastante fuerte. Los perritos bebé van creciendo y por tanto necesitan más nutrientes y alimento por parte de la madre.

Pasado el primer mes de embarazo tu can puede tener mucho apetito

Duerme más horas

Habitualmente, las perras que están embarazadas duermen más horas de lo habitual. Es como si estuviesen cansadas, por lo que suelen estar tiradas descansando en su cama o en su lugar preferido para dormir. Es uno de los síntomas para saber si tu perra va a parir dentro de poco.

Cuando termines esta lectura, tal vez te puede interesar: ¿Cuántos años vive un perro?

Menos actividad

En la mayoría de ocasiones, si una perra está preñada, suelen estar más apáticas o como si no tuviesen energía. Si antes no paraba quieta ni de moverse constantemente, inquieta, juguetona y ahora observas que está más estática, cansada o parada, puede ser que esté esperando cachorritos. Esto es debido a que el proceso de gestación consume mucha energía y aunque esté bien alimentada, puede sentirse con menos energía.

Así que, sin motivo aparente juega menos que de costumbre, es menos alegre, corre menos o no le apetece pasear como antes… estate alerta y busca coincidencias con algunos de los otros síntomas que te estamos explicando.

No se relaciona con otros perros

Es un comportamiento habitual de las perras embarazadas que no quieran relacionarse ni interactuar con otros perros, ya sean tuyos o extraños. Es frecuente que los canes preñados rehuyan el estar en compañía de sus similares. Muchas veces, buscan que nadie las moleste y les gusta estar solas. Esto es debido a su instinto de supervivencia y de protección de los futuros perritos. Tal vez también te guste leer: ¿Cómo es la visión de los perros?

Una perra encinta pueden huir del contacto con otros perros

Síndrome de preparación del nido

En las perras embarazadas es frecuente que a partir de las 5 o 6 semanas empiecen a buscar sitios donde “fabricar su nido”. Esto es, intentan crear un espacio cómodo y adecuado para cuando lleguen los cachorros.

Es habitual que de repente empiecen a remover cojines, mantas o rascar las paredes o el suelo. Cualquier cosa que ella considere que sea un buen lugar o algo que pueda utilizar para que la camada esté bien cuándo de a luz.

Más mimosa

Este cambio es de los más frecuentes en las mascotas perrunas embarazadas. Se da cuando buscan mimos, atenciones y cuidados por partes de sus humanos. Constantemente desean protección, caricias y contacto físico.

Por ello es normal que siempre intentes sentarte, tumbarse o recostarse pegados a los humanos. Están notando que algo extraño está sucediendo en su interior y buscan algo que les haga sentir mejor, más protegidas y relajadas.

Las mascotas caninas embarazadas pueden mostrarse muy mimosas

Más arisca

Este es el caso contrario al anterior. Pese a que la relación con sus amos sea excelente, llena de confianza y amor, se pueden volver muy ariscas y rehuyan todo contacto e interacción con los seres humanos.

Si además tu perrita tiene un carácter desconfiado o asustadizo, esto se acentuará aún más. No es nada malo, simplemente ahora no le gusta que le acaricies la panza o que la toques. Piensa que no sabe bien que le está pasando y su instinto puede hacer que se comporte de este modo.

Cuando una perra está en estado puede volverse arisca

Consejos si tu perrita está encinta

Pues bien, ahora ya sabes la respuesta a tu pregunta cómo saber si mi perra está preñada. Pero para que el embarazo de tu peluda mascota se desarrolle adecuadamente, te explicamos una serie de consejos que debes tener muy en cuenta:

  1. Lo primero y más importante: si después de comprobar los síntomas y cambios que te hemos explicado, tienes la certeza de que hay embarazo, debes acudir al veterinario. Él realizará las pruebas necesarias para garantizar la salud de los cachorros y de la madre. Además te ofrecerá lo mejores consejos para el embarazo de tu perra.
  2. También es muy importante que seas consciente de cuánto dura el embarazo de una perra. Ya que aproximadamente es de unos 2 meses. Pero en algunos casos puede durar algunos días más o menos. Tan solo el veterinario te podrá orientar sobre el día del parto exacto a medida que se acerque.
  3. Recuerda que los síntomas que te hemos explicado, en su conjunto, es una clara prueba de que tu perra está encinta. Pero cada uno de ellos, de forma individual (apatía, cambio de apetito, etc.) pueden ser síntomas de multitud de enfermedades. Por tanto, se recomienda que acudas con tu mascota al veterinario lo antes posible.

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¿Quieres saber más sobre perros?

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Mi perra sangra y no tiene el celo

Esta es Dama, una dálmata sin esterilización de 10 años de edad. Los propietarios la notaban mal desde hacía unos días y un domingo por la mañana acudieron, junto a su perrita, de urgencias al Hospital Clínico Veterinario CEU porque presentaba un sangrado vulvar y no se podía mover. Además, Dama tenía fiebre y dolor abdominal.

Dama estabilizándose antes de entrar a quirófano.

Rápidamente le realizamos diferentes pruebas diagnósticas como: análisis laboratoriales de sangre, ecografía abdominal y citología vaginal. Los resultados de la analítica mostraron una anemia y una severa infección. En la ecografía se observó el útero aumentado de tamaño y lleno de contenido. Y finalmente, la citología mostró que el contenido que habíamos visto era pus. Junto con todas estas pruebas, diagnosticamos una piometra abierta.

Intervención:

Dama tuvo que ser intervenida de urgencia, y se le realizó una ovariohisterectomía para quitarle el útero junto con los ovarios.

Recuperándose tras la cirugía.

Hospitalización y alta:

La cirugía fue muy bien, Dama tuvo que permanecer 2 días hospitalizada, en observación y al cuidado de nuestros profesionales. Una vez recuperada, Dama pudo volver a casa con su familia.

Dama durante su Hospitalización.

Recuperada y de vuelta con su familia.

En su última visita al Hospital.

Feliz antes de irse a casa.

Pero, ¿por qué le ha pasado esto a mi perrita? Bueno, la piometra es una infección uterina frecuente en hembras no castradas, que suele tener lugar entre celos. Puede ser de dos tipos: abierta (en la cual se ve una descarga vulvar) o cerrada (donde no se observa ningún tipo de descarga vulvar), y se puede solucionar con tratamiento médico o quirúrgico, dependiendo del estado del paciente.

Y entonces, ¿cómo evito que esto le suceda? Para evitar que esto suceda debemos esterilizar a nuestras mascotas, dado que al realizar la ovariohisterectomía eliminamos la secreción hormonal que influye en su aparición, ya que es una enfermedad hormonodependiente. De esta forma, también reducimos el riesgo de sufrir tumores mamarios.

Así que ya sabes, si quieres proteger a tu mascota frente a infecciones y tumores, nuestro consejo es ¡esterilizar! Ellos te lo agradecerán.

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