Animales

Viajar con gato en avión

A los gatos les gusta aún menos viajar en avión que en coche. Los olores desconocidos, los ruidos fuertes y la compensación de presión hacen que el vuelo resulte incómodo incluso para los felinos calmados. Sin embargo, a veces es inevitable tener que realizar este tipo de desplazamientos. No importa si se trata de una mudanza o de una estancia larga en el extranjero: con un poco de preparación conseguirás que el vuelo sea lo más agradable posible para tu minino.

Aspectos legales

Si quieres viajar en avión con tu bigotudo, debes consultar con antelación la normativa vigente de la compañía aérea. Mientras que algunas aerolíneas admiten que los animales vuelen en cabina, otras lo prohíben y solo permiten que viajen en la bodega del avión. No obstante, las normas relativas al peso y al tamaño del transportín varían. En la mayoría de los casos son preferibles los bolsos y mochilas para gatos explícitamente autorizados para volar. Por lo general, se debe registrar a las mascotas al hacer la reserva del vuelo, ya que muchas veces lo más seguro es que también sea necesario abonar una tasa adicional.

Asimismo, si se viaja al extranjero se deben tener en cuenta las respectivas disposiciones de entrada al país de destino. Los datos para ello se pueden encontrar en la página web de la embajada pertinente. En función de estos requisitos de entrada, el gato necesitará un certificado de salud o unas vacunas específicas. El pasaporte para animales de compañía de la Unión Europea también es imprescindible. ¡No te olvides de toda la documentación cuando viajes!

Gatos a bordo: medicamentos

Aunque solo quieras ayudar a tu felino, no se recomienda recurrir a los tranquilizantes para los viajes en avión. Muchas aerolíneas incluso los prohíben expresamente: sus efectos pueden ser mucho más potentes en el aire que en la tierra, por lo que resulta complicado predecir su impacto. Por ello, cada vez más compañías aéreas no aceptan animales sedados ni en cabina ni en bodega.

Si deseas calmar a tu bigotudo, en su lugar puedes recurrir a los tranquilizantes naturales. Los complementos alimenticios con el aminoácido triptófano también deberían estimular la producción de serotonina, la «hormona de la felicidad», en el cerebro y, de este modo, favorecer la serenidad.

Los controles de seguridad

En los controles de seguridad se debe sacar del transportín a los animales que vayan a viajar en cabina. En este caso, pregunta por un espacio separado y advierte que la huida del minino no sería conveniente para nadie y supondría un importante retraso aéreo. A veces vale la pena ser un poco obstinado.

Durante el vuelo

La preparación para un vuelo es una situación extraordinaria: permanecer en el avión con la presión de la cabina que va aumentando conforme se va elevando la aeronave es de todo menos agradable para los felinos. Sus reacciones son diversas: unos mantienen la compostura y otros se quejan de forma ruidosa. Algunos otros entran en pánico o empiezan a hiperventilar. En cualquier caso, los mininos deben permanecer durante todo el vuelo dentro de su transportín. Este debe estar cerrado de forma apropiada y colocado en su sitio. Estas disposiciones de la compañía aérea tienen sus razones, ya que nadie quiere que su gato se escape por el avión. Se deben evitar las posibles alergias o fobias de los demás pasajeros y una larga búsqueda del minino.

A pesar de todo, dependiendo de la duración del vuelo, puede que quieras ofrecer a tu felino un poco de agua o tranquilizarlo de vez en cuando. Un pequeño sorbo o un poco de pasta para gatos pueden ayudarle a tragar y favorecer la compensación de presión. No a todos los felinos les gusta beber durante los viajes y, a pesar de tener sed, muchos rechazan ingerir líquidos. En los vuelos de larga duración puedes emplear una jeringuilla sin aguja para darles agua directamente en la boca. Para ello, las mochilas de transporte disponen de cremalleras que se pueden abrir ligeramente y alcanzar el felino con la mano. No te sientas mal si tu gato retrocede o incluso bufa. ¡Viajar en avión es una situación excepcional!

El ambiente en el avión suele ser fresco a causa del aire acondicionado. Una manta que cubra el transportín puede proteger al felino de las corrientes de aire. Sin embargo, no a todos los gatos les gusta viajar a oscuras. Muchos bolsos de viaje poseen varias ventanas que se pueden abrir y cerrar con velcro según se necesite.

El gato y el avión

Lo primero que te recomendamos es que te pongas en contacto con la aerolínea escogida con 4 semanas de antelación. Piensa que cada aerolínea tiene políticas diferentes respecto al transporte de mascotas. Lo ideal es que tu gato pueda viajar contigo en cabina, dentro de su transportín, justo debajo de tu asiento delantero. Todas las aerolíneas que permiten que los gatos viajen en sus vuelos, ofrecen esta posibilidad por un importe no demasiado elevado, siempre y cuando el transportín esté homologado y cumpla los requisitos de tamaño establecidos por cada compañía. Lo que ocurre es que existe un límite de mascotas que pueden viajar en cabina, y eso hace que la reserva anticipada sea imprescindible para asegurar esta opción. La otra alternativa que te ofrecerá la aerolínea es que tu gato viaje en la bodega de carga, pero es conveniente que evites esta opción para no alterar aún más la experiencia de viaje de tu felino.

Pautas para viajar con gato en avión

En segundo lugar, es necesario que acudas a tu veterinario días antes de realizar el vuelo para que le realice una exploración, y elabore un certificado de salud que garantice que su estado es óptimo, que está desparasitado, que posee microchip, y que la cartilla de vacunas está al día (incluida la de la rabia, que es imprescindible para acceder a determinados destinos). Este aspecto es muy importante, ya que para poder viajar la aerolínea te solicitará el certificado de salud y la cartilla de vacunas, y también el pasaporte en el caso de que viajes fuera de España.

El veterinario te recomendará que intentes escoger un vuelo directo (sin escalas), que no des de comer a tu gato el día del viaje para que no vomite si siente mareo, que acondiciones la superficie del transportín para que pueda realizar sus necesidades, y que lleves un recipiente adecuado para que tu gato beba en caso de que lo necesite. Puesto que no es muy aconsejable la administración de sedantes o tranquilizantes durante el vuelo, consulta con el veterinario qué otras posibilidades existen para minimizar su posible estrés. El uso de pañitos o aerosoles con feromonas puede ser una buena solución para que se sienta más cómodo y tranquilo.

Ten en cuenta que deberás llevar también un arnés con correa para que tu gato no pueda escaparse cuando realicen la inspección de seguridad del transportín en el aeropuerto. Piensa que deberás coger a tu gato en brazos cuando pases por el dispositivo de inspección para personas, mientras su transportín pasa por el dispositivo de rayos X destinado al control del equipaje. Este momento puede ser especialmente delicado para tu mascota debido a la ansiedad que puede ocasionarle. Abraza a tu gato con suavidad, y asegura que el arnés y la correa lo sujetan correctamente.

Por último, cuando alcances tu destino, intenta llegar lo antes posible al alojamiento en el que os acomodareis. Evita trasbordos y aquellos medios de transporte en los que tu gato pueda sentirse molesto por el ruido o el tránsito de gente. Una vez instalados en vuestra estancia, abre el trasportín, ubica en algún espacio todos los enseres de tu gato (bebedero, comedero y arenero), y deja que se mueva a su ritmo, sin atosigarlo. Los gatos necesitan tiempo para habituarse a los lugares que no conocen, por lo que dedica paciencia, e intenta que se sienta querido y seguro.