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Cómo prevenir la torsión gástrica en perros

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La torsión gástrica en perros es un problema bastante frecuente, especialmente en los perros más grandes. ¡Pero realmente puede afectar a cualquier perro, incluso a los más peques! Cuanto más ancho y profundo sea el pecho, mayor riesgo hay. ¿Quieres saber en qué consiste la torsión de estómago y si es posible evitarla? ¡Sigue leyendo!

Qué es la torsión gástrica en perros

La torsión es un estrangulamiento gástrico, es decir, la situación en la que el estómago se retuerce porque los ligamentos que lo sujetan no son lo suficientemente fuertes y no puede evitar girar sobre sí mismo.

Aunque hay muchas causas, algunas de las cuales aún no se saben y están siendo estudiadas, sí que es cierto que la torsión gástrica muy a menudo es provocada por un ejercicio demasiado intenso, un exceso de alimentación, o la combinación de ambas.

¿Cómo saber si un perro tiene torsión de estómago? Suele presentar una evidente hinchazón en el vientre, detectable a simple vista. Está duro, ya que el estómago está lleno de aire. Además, el perro al sentirse mal intenta vomitar, pero no logra echar nada más que saliva.

Tratamiento de la torsión gástrica en perros

En la torsión gástrica canina vamos contrarreloj. Si se reacciona pronto se puede solucionar, pero si no, resulta mortal.

Cuando la torsión de estómago es diagnosticada a tiempo, a veces incluso no ha llegado a producirse del todo (el estómago sólo se ha virado un poco, no ha girado completamente sobre sí mismo). En estos casos, es fácil solucionarlo sondando al animal e intentando sacar líquido o comida del estómago para descargarlo.

Si la torsión ya se ha producido, habrá que recurrir a cirugía, pero no suele dar muy buenos resultados: sólo sobreviven alrededor de un 40% de los perros operados. ¡Pero si se hace rápidamente y con habilidad, saldrá sin problema! Y tampoco hay ninguna otra opción: en caso de una torsión gástrica completa, si no se opera, el perro entra en shock y muere en cuestión de horas.

Un perro que ha sobrevivido a una operación de torsión gástrica corre alto riesgo de que vuelva a ocurrir. Sigue estrictamente los consejos y la dieta que te proponga tu veterinario para evitar que recaiga.

Cómo prevenir la torsión gástrica en perros

Como ves, se trata de una condición bastante grave, pero ¡no te preocupes! La torsión de estómago canina es fácil de prevenir. Algunos consejos para evitarla son:

  • Reparte en varias tomas diarias la comida de tu perro, incluso si es adulto. Darse un único atracón al día favorece las torsiones gástricas.
  • Nunca des de comer a tu perro justo antes ni justo después del ejercicio físico, deja siempre un rato entre medias. Mejor aún si sale a la calle con la digestión ya hecha.
  • Lo mismo ocurre con el estrés. Si tu perro está nervioso o alterado por cualquier razón, evita darle de comer en esas circunstancias, espera siempre a que vuelva a estabilizarse.
  • Tampoco dejes que beba tragos muy grandes de agua justo antes, durante y justo después de la actividad física. Sobre todo, verás que lo hace al volver de pasear, especialmente si hace calor, deja que lo haga, pero vigila la cantidad y si ves que se pasa, retírale el plato. Se lo podrás devolver un rato después.

¿Habías oído hablar de la torsión gástrica en perros?

Hagamos todo lo posible para evitar la torsión gástrica

No todos los perros pueden sufrir una dilatación o torsión gástrica, ni siquiera todos los de una misma raza tienen las mismas posibilidades, pero tampoco es una enfermedad patrimonio exclusivo de los grandes molosos o los dogos, pastores alemanes y bóxer, como dice la creencia popular.

En realidad todo los perros por encima de 15 ó 20 kilos son candidatos a padecerla, más aún si se trata de razas con pecho grande y profundo (el estomago se alberga en un mayor espacio y tendrás mas facilidad para torsionar), pero incluso por debajo de ese peso (hay documentados casos en teckel, cocker…) también es conveniente cumplir algunas reglas para intentar evitarla.

Las reglas a cumplir

• Evita eso que siempre se ha dicho “el cachorro tres veces, el adulto una comida al día”. Repartiremos la comida en dos (o mejor tres) raciones, también en el perro adulto.

• Nunca dar de comer al perro antes ni después de ejercicio (dejar al menos dos horas de descanso).

• El estrés es similar al ejercicio. Hay que separarlo de las comidas.

• Limitar la ingesta de agua antes, durante y después del ejercicio.

¿Qué es la torsión gástrica?

Es un estrangulamiento del estómago que, por la debilidad de los ligamentos que lo sustentan, se gira sobre sí mismo. Por lo general esto se debe a un esfuerzo excesivo (demasiada comida o bebida, ejercicio, estrés)… Sin embargo no es predecible al cien por cien, y se da el caso de que en los estudios realizados no ha sido posible provocar una torsión gástrica en perros, por lo que todavía hoy en día no se conocen al cien por cien las casas que la desencadena, incluso se esta estudiando una posible causa hormonal.

¿Qué síntomas tiene?

El perro intenta vomitar pero no puede, sólo expulsa saliva. El estómago se infla, el abultamiento del abdomen es visible a simple vista, al tacto está duro, repleto de aire.

¿Qué solución hay?

Si es detectada rápidamente es posible que la torsión gástrica todavía no se haya producido y el veterinario pueda sondar y eliminar alimento o líquido del estómago. Ante una torsión gástrica ya diagnosticada sólo queda la cirugía. El porcentaje de supervivencia es bajo, alrededor del cuarenta por ciento. El éxito dependerá en gran manera de la rapidez con que se intervenga. Si no se opera el perro entrará en shock y morirá a las pocas horas.

Sabías que…

• La dilatación gástrica tiene síntomas parecidos a la torsión gástica, pero no es mortal. Por si acaso… rápido al veterinario.

• Casi es inexistente en perros mestizos.

• Los gatos no padecen torsión gástrica, ni siquiera las razas más grandes.

• Sí la sufre el ganado (sobre todo vacas y caballos).

• Un perro operado de torsión gástrica tendrá tendencia a repetirla, por lo que deberemos respetar escrupulosamente el régimen propuesto por el veterinario.

¿Qué causa exactamente la torsión de estómago en perros?

La torsión gástrica suele venir precedida de una dilatación del estómago, que normalmente suele estar causada por la acumulación de gases, líquidos o comida en el interior del estómago del animal.

Aunque los perros cuentan con una serie de mecanismos para deshacerse del posible exceso de comida o gas que llega a sus estómagos, como son los vómitos o las flatulencias, en ciertas ocasiones no son suficientes. En estos casos, la comida o gas acaban produciendo una gran presión que termina dando lugar al retorcimiento o torsión del estómago.

Así, se forma un nudo muy doloroso que puede incluso llegar a estrangular al animal. Estamos ante una grave emergencia veterinaria que, si no se detecta a tiempo, puede suponer una muerte segura.

¿Cómo evitar y prevenir la dilatación y la torsión del estómago en perros?

La forma en la que el animal ingiera sus alimentos va a ser determinante en muchos casos. Si notamos que nuestro perro come ansiosamente o demasiado rápido, es probable que esté introduciendo sin saberlo una gran cantidad de gas en su sistema digestivo, lo que incrementará definitivamente las posibilidades de que su estómago se dilate.

El ejercicio después de las comidas o el reparto equitativo de las porciones a lo largo de la jornada van a ayudarnos a bajar el nivel de gas de su estómago y a prevenir futuros casos de torsión. Debemos tener en cuenta que en los perros grandes es bastante habitual, ya que cuentan con un tórax estrecho y profundo, ideal para la acumulación de comida y gases.

Otra forma de prevención es evitar que el can beba en exceso inmediatamente después de comer.

Síntomas que se deben tener en cuenta

En el caso de que tu perro ya esté sufriendo una torsión de estómago, algunos de los síntomas cruciales son:

  • Comportamiento ansioso y errático
  • Intentar vomitar sin éxito
  • Un exceso de saliva
  • Abdomen distendido

Todo dueño debe tener algún tipo de teléfono de emergencias veterinarias a mano por si se dan casos que, como ocurre con la torsión de estómago en perros, pueden poner en peligro la vida de nuestras mascotas.

Cómo evitar la torsión gástrica canina

Prevenir que se produzca este giro involuntario de su estómago es en lo que tienes que esforzarte para prevenir males mayores. Hay varias maneras de lograrlo. En primer lugar dale una buena dieta, una con pienso rico en vitaminas, latas orecetas naturales de calidad. Eso le ayudará a hacer la digestión bien y le dará energías para salir adelante si algo sale mal.

En segundo lugar, no dejes que se atiborre. A los perros hay que espaciarles su comida a lo largo del día. Para algunos perretes que comen con muchísima ansía, se le llega a separar hasta en cinco raciones a lo largo del día. Por lo general, sirve con que coma un par de veces, pero que lo haga con calma. Lo que no puedes hacer es darle una única comida copiosa.

Si ves que come muy rápido tendrás que comprarle un comedero con obstáculos, para que aprenda a hacerlo poco a poco. Elige un lugar tranquilo para que devore su rancho, que esté a gusto, cómodo y que lo haga en los veinte minutos en los que tiene que comer.

Comer despacio es clave para evitar la torsión gástrica

Una vez haya despachado su rancho, déjale que repose, que descanse y que no haga ninguna actividad durante un rato. Este es el momento crítico de la torsión gástrica. Si se ha llenado el estómago de alimento o gas y hace un ejercicio brusco puede producirse la dilatación y luego la torsión. Si dejas que repose, evitarás su aparición.

Cuando le saques a la calle a hacer sus necesidades después de alimentarlo, no le dejes correr hasta que haya transcurrido un tiempo prudencial. La clave es que dejes que su cuerpo haga su trabajo antes de permitirle hacer deporte, pues podría interrumpir con todo el proceso digestivo.

En resumen: para evitar la torsión gástrica tienes que repartir bien su comida, no dejarle correr tras acabar su rancho y darle alimento de primerísima calidad. Si tienes alguna duda al respecto, no dudes en poner tu consulta a nuestros veterinarios online.

Síntomas de torsión gástrica en perros

Has de estar atento tras una gran comilona o si se ha puesto a trotar al galope sin hacer una pausa. Si su estómago está sufriendo una torsión lo sabrás por la dilatación previa. Mírale el abdomen, ¿lo tiene hinchado? Si la respuesta es que sí, deja de leer este artículo y corre al veterinario. Los perros suelen advertir que están sufriendo esta enfermedad haciendo arcadas.

Lo cierto es que está intentando vomitar pero no pueden porque tienen el estómago obturado. Si dejas que pase más tiempo, morirá. Además de por esto, también lo sentirás raro, quejica y aletargado. Recuerda que el tiempo es crucial, no intentes buscar en internet cómo aliviar el dolor de estómago de tu perro ni nada parecido, porque no tiene una gastroentiritis, sino una dolencia que lo puede matar.

Tratamiento de la torsión gástrica canina

Esta patología es habitual en perros grandotes, así que sé especialmente cuidadoso si convives con uno. Cuando lleves a tu colega al veterinario, lo examinará y comprobará si en efecto tiene torsión gástrica. El tratamiento dependerá mucho de su estado y de cómo llega al médico. En muchas ocasiones, lo primero que se hace es permitirle sacar el gas que tiene acumulado en el estómago con una pequeña perforación.

Eso le aliviará, pues los órganos a su alrededor dejarán de sentir la presión de su barriga. Tras ello, es necesario intervenir quirúrgicamente para ponerlo en su sitio. Algunos profesionales pueden llegar a coserlo para prevenir que la torsión gástrica vuelva a producirse.

Como ves, para tratar este problema es necesaria una cirugía rápida. Es por ello que, de nuevo, no recurras a una manzanilla ni le hagas caminar pretendiendo que expulse sus gases. Tienes que visitar a un especialista cuanto antes. Si necesitas más consejos sobre cómo prevenir la torsión, ponte en contacto con nuestros veterinarios sin compromiso.

¿Te has quedado con dudas? Pregunta a nuestros veterinarios:

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Conocida por los veterinarios por las siglas DTVG, también se denomina dilatación gástrica o también llamado torsión gástrica. Se trata de una enfermedad aguda que se presenta en animales domésticos, principalmente en perros (no en gatos). Su pronóstico es grave y ante el primer signo de alarma debe ser tratada con la máxima celeridad, ya que no de ser así puede acabar con la vida de nuestra querida mascota en cuestión de. horas. Este proceso puede aparecer en un intervalo entre dos y cuatro horas. Su tasa de mortalidad es muy elevada.

Las causas que la producen no están completamente aclaradas. La teoría más extendida es que debido a la acumulación de gases, el estómago se dilata hasta un punto en que los ligamentos que lo fijan no lo sujetan y el peso del bazo, pegado al estómago, produce el giro del intestino. Esta acción provoca un colapso en el riego sanguíneo, ya que las arterias y las venas que discurren por el estómago se estrangulan, impidiendo de esta manera que la sangre llegue a otros órganos vitales y se oxigene correctamente, lo que produce arritmias cardíacas que derivan en un «shock» de fatales consecuencias. Como decimos se trata de una grave enfermedad, que según datos en un 30 por ciento de los casos supone el fallecimiento del animal.

Una precaución: comer y beber despacio

La dilatación gástrica es una afección muy común entre los cachorros que comen en exceso o en adultos que se alimentan y beben muy rápido. Si bien, según veterinarios consultados, puede sufrirla cualquier perro, las razas más propensas son el Pastor alemán, el Doberman, el Setter irlandés, los Galgos, el Gran danés, el Schnauzer gigante, el San Bernardo y el Chow-Chow.

Resulta que, este tipo de razas tienen el estómago más caído y con mayor laxitud en los ligamentos que lo sostienen a la cabidad abdominal. Esto no significa que la enfermedad no se pueda presentar en razas medianas y pequeñas, pero sucede con menor frecuencia. Por otra parte, también hay opiniones que aseguran que este síndrome es bastante más propio en perros de raza que en aquellos que son mestizos.

Es fundamental que los propietarios de ejemplares predispuestos aprendan a detectar los primeros síntomas y acudir de inmediato al veterinario en el menor tiempo posible (menos de una o dos horas). Hay que tener en cuenta que el perro al que se le dilata una vez, está predispuesto a sufrir dilataciones posteriores, es por eso que hay que tomar ciertas precauciones para evitar sustos.

Siempre mejor prevenir

Para que todo vaya bien hay que evitar: comidas abundantes y en una sola vez. También que no coman demasiado rápido y que beban abundantemente (ofrecerle agua de a poco, de esta manera, se evita la aerofagia y también el agua llega al estómago más despacio). Que no coman antes o después de realizar ejercicio (dejar pasar un tiempo ya que el mismo peso del alimento en el estómago, más el aire que pueda tragar al correr, ladrar o tirar de la correa pueden dilatarlo), alimentar al animal a última hora de la noche o tener la comida siempre a disposición del perro.

A la hora de la comida se puede emplear un comedero elevado, de modo que esté a la altura de su boca y así no tenga que agacharse para comer y evite que ingiera la comida de golpe. En la actualidad existen en el mercado comederos especiales. Fabricados en plástico Go-Slow de Dogit, son perfectos para emplearse indistintamente, tanto para comida como para agua. Están disponibles en tres tamaños para amoldarse a las necesidades de cada animal. También hay un « comedero especial para perros que comen con gran rapidez» (14,45 Euros).

Comedero con sistema antigulping - ABC

Como venimos diciendo, los perros comen rápido y en algunos momentos parece que inhalan su alimento. Al hacerlo tragan mucho aire y suelen atragantarse con la comida. Algunos llegan a ahogarse o incluso vomitan lo recién ingerido. Este plato con un sistema anti-gulping (que evita atragantarse) es un simple recipiente de plástico con barreras que dificultan el acceso del perro a la comida. Esto hace que tenga que comer más despacio, dándole el tiempo suficiente para que el alimento descienda hasta el estómago en porciones más pequeñas y comience sin problemas el proceso de la digestión. El uso contante de este plato mejora la digestión tanto en los perros tragones, así como disminuye la acumulación de gases en los intestinos. Además como decimos reduce el riesgo de sufrir de dilatación y torsión gástrica.

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